12 septiembre 2010
22 noviembre 2009
19 noviembre 2009
DIA 47 Noviembre 19
UN PUEBLO QUE CONFÍA EN SU SEÑOR
Quedó grabado en la historia. La noche del 14 de abril de 1912, durante su viaje inaugural, el Titanic chocó contra un iceberg y se hundió dos horas y 40 minutos después. Murieron 1517 pasajeros de los más de 2200 que viajaban a bordo. Previo al viaje, la empresa constructora Naviera White Star Line, señaló con orgullo: "Ni Dios puede hundirlo". Lo hundió tan solo un iceberg.
Los seres humanos nos hemos dado cuenta que somos tan inteligentes que podemos marginar a Dios de nuestros proyectos. ¿Pero esto funciona? Absolutamente NO. Nunca ha funcionado.
¿Qué es lo que funciona para vivir con satisfacción y gozo? Buscar los tesoros más valiosos y que no se devaluarán y nunca perderemos. Ese tesoro escondido es el evangelio.
Jesucristo comparó el reino de los cielos a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre o una mujer hallan, y lo esconden de nuevo, y gozosos van y venden todo lo que tienen y compran aquel terreno. ¿Por qué? Porque vale la pena esa tesoro. Entregan todo por obtener ese tesoro.
Siempre existirá la tentación de basar nuestra felicidad o estabilidad en las posesiones materiales. Pero ellas son inestables y no proporcionan la paz y el gozo duraderos.
En nuestra vida cotidiana, aprendamos a confiar en Dios. Ofrezcamos a él lo que tenemos: tiempo, tesoros, talentos. Que las posesiones sirvan para extender el evangelio, y no para estorbarnos en nuestro crecimiento espiritual. Sea libre de la esclavitud de los afanes materiales.
Quienes confían en Dios, aunque pasen por aguas frías o amenazantes, no tienen miedo porque Dios los llevará a buen término.
Un Tesoro que vale la pena
“Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo” Mateo 13:44
Quedó grabado en la historia. La noche del 14 de abril de 1912, durante su viaje inaugural, el Titanic chocó contra un iceberg y se hundió dos horas y 40 minutos después. Murieron 1517 pasajeros de los más de 2200 que viajaban a bordo. Previo al viaje, la empresa constructora Naviera White Star Line, señaló con orgullo: "Ni Dios puede hundirlo". Lo hundió tan solo un iceberg.
Los seres humanos nos hemos dado cuenta que somos tan inteligentes que podemos marginar a Dios de nuestros proyectos. ¿Pero esto funciona? Absolutamente NO. Nunca ha funcionado.
¿Qué es lo que funciona para vivir con satisfacción y gozo? Buscar los tesoros más valiosos y que no se devaluarán y nunca perderemos. Ese tesoro escondido es el evangelio.
Jesucristo comparó el reino de los cielos a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre o una mujer hallan, y lo esconden de nuevo, y gozosos van y venden todo lo que tienen y compran aquel terreno. ¿Por qué? Porque vale la pena esa tesoro. Entregan todo por obtener ese tesoro.
Siempre existirá la tentación de basar nuestra felicidad o estabilidad en las posesiones materiales. Pero ellas son inestables y no proporcionan la paz y el gozo duraderos.
En nuestra vida cotidiana, aprendamos a confiar en Dios. Ofrezcamos a él lo que tenemos: tiempo, tesoros, talentos. Que las posesiones sirvan para extender el evangelio, y no para estorbarnos en nuestro crecimiento espiritual. Sea libre de la esclavitud de los afanes materiales.
Quienes confían en Dios, aunque pasen por aguas frías o amenazantes, no tienen miedo porque Dios los llevará a buen término.
Constantino Varas de Valdez Contreras
Pastor de Proclamación, ICBG
18 noviembre 2009
DIA 46 Noviembre 18
NUESTRA HERENCIA
Si hay algo que me impresiona positivamente en la vida es la actitud de respeto, y quisiera que se transmita este valor a las generaciones jóvenes como algo deseable. Una manera que me ha resultado muy eficaz de dar una definición, sobre todo con los niños, es decir “lo que no es” por ejemplo: lo contrario a respeto sería burla, humillación, ultraje, descortesía, impertinencia, etc.
Tomando en cuenta lo anterior, al leer 1 Pedro 3:15, sobresale de manera especial la recomendación del apóstol de estar listos para presentar defensa. Sin embargo, esta defensa no es bélica o agresiva, tiene una característica: con mansedumbre y reverencia, amable y respetuosamente, o bien de forma pacifica y amistosa. Pensando así, puedo evaluar cualquier actitud hacia los que no tienen la misma esperanza que nosotros, y si en ellas hay algo contrario al respeto, lo que se puede esperar por parte de los no creyentes es el rechazo y amargura.
Según el contexto, los creyentes estaban viviendo hostilidad por lo que su conducta provocaba al ser cristianos (v. 14) y en una recomendación llena de sabiduría divina el apóstol Pedro les recomienda ser prudentes (santificar a Dios en el corazón) y estar dispuestos a presentar esta clase de defensa.
Seguramente una vida de buen testimonio y confianza en las promesas del Señor provoca curiosidad en la gente alrededor y llegarán a preguntarse ¿por qué? Que Dios nos conceda ser ejemplo de acciones pacíficas, amables, llenas de confianza en Dios y sabiduría para que llegue el momento en que se nos demande razón de lo que nos motiva y trascienda la salvación en nuestra generación y las futuras, en la gente que amamos y en nosotros mismos. “Padre Nuestro enséñanos del tal modo a vivir nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” Salmos 90:12.
Una vida de testimonio y confianza provoca curiosidad
“15 sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” 1 Pedro 3:15
Si hay algo que me impresiona positivamente en la vida es la actitud de respeto, y quisiera que se transmita este valor a las generaciones jóvenes como algo deseable. Una manera que me ha resultado muy eficaz de dar una definición, sobre todo con los niños, es decir “lo que no es” por ejemplo: lo contrario a respeto sería burla, humillación, ultraje, descortesía, impertinencia, etc.
Tomando en cuenta lo anterior, al leer 1 Pedro 3:15, sobresale de manera especial la recomendación del apóstol de estar listos para presentar defensa. Sin embargo, esta defensa no es bélica o agresiva, tiene una característica: con mansedumbre y reverencia, amable y respetuosamente, o bien de forma pacifica y amistosa. Pensando así, puedo evaluar cualquier actitud hacia los que no tienen la misma esperanza que nosotros, y si en ellas hay algo contrario al respeto, lo que se puede esperar por parte de los no creyentes es el rechazo y amargura.
Según el contexto, los creyentes estaban viviendo hostilidad por lo que su conducta provocaba al ser cristianos (v. 14) y en una recomendación llena de sabiduría divina el apóstol Pedro les recomienda ser prudentes (santificar a Dios en el corazón) y estar dispuestos a presentar esta clase de defensa.
Seguramente una vida de buen testimonio y confianza en las promesas del Señor provoca curiosidad en la gente alrededor y llegarán a preguntarse ¿por qué? Que Dios nos conceda ser ejemplo de acciones pacíficas, amables, llenas de confianza en Dios y sabiduría para que llegue el momento en que se nos demande razón de lo que nos motiva y trascienda la salvación en nuestra generación y las futuras, en la gente que amamos y en nosotros mismos. “Padre Nuestro enséñanos del tal modo a vivir nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” Salmos 90:12.
Gabriela Mariscal Rodríguez
Líder del Culto Infantil y Discipuladora en Ministerio Mujer, ICBG
17 noviembre 2009
DIA 45 Noviembre 17
NUESTRA HERENCIA
En el pasaje de hoy este galardón del que habla nuestro Señor, es la herencia que Dios ha preparado para aquellos descritos en el versículo 11.
Nuestro Dios quiere que tengamos gozo y alegría, en medio de las persecuciones o maldiciones que nos vienen por causa de su nombre, diciéndonos que nuestra herencia es grande.
Nuestro Dios nos dice que nos gocemos y alegremos, mirando nuestra herencia que esta en los cielos. Como también lo dice Efesios 1:18, “alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”.
Nuestro Dios y Señor quiere que nos gocemos y alegremos, porque nuestra herencia es segura porque es nuestra, el nos la dio. “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11).
Recuerdo la visión de perdón y esperanza que tuve cuando recibí al SEÑOR. ¡Qué grande paz al verme salvo y con un lugar en el cielo! ¡Mi temor a la muerte desapareció!
Una mayor visión de nuestra herencia, nos traerá mayor gozo y alegría.
Una mayor visión de nuestra herencia nos trae más alegría
“11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” Mateo 5:11-12
En el pasaje de hoy este galardón del que habla nuestro Señor, es la herencia que Dios ha preparado para aquellos descritos en el versículo 11.
Nuestro Dios quiere que tengamos gozo y alegría, en medio de las persecuciones o maldiciones que nos vienen por causa de su nombre, diciéndonos que nuestra herencia es grande.
Nuestro Dios nos dice que nos gocemos y alegremos, mirando nuestra herencia que esta en los cielos. Como también lo dice Efesios 1:18, “alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”.
Nuestro Dios y Señor quiere que nos gocemos y alegremos, porque nuestra herencia es segura porque es nuestra, el nos la dio. “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11).
Recuerdo la visión de perdón y esperanza que tuve cuando recibí al SEÑOR. ¡Qué grande paz al verme salvo y con un lugar en el cielo! ¡Mi temor a la muerte desapareció!
Una mayor visión de nuestra herencia, nos traerá mayor gozo y alegría.
Herminio Temblador de la Torre
Diácono, ICBG
15 noviembre 2009
DIA 44 Noviembre 16
NUESTRA HERENCIA
Somos herederos de Dios, habiendo venido a ser realmente hijos de El por la adopción del Espíritu. Romanos 8. 14 dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”
¿Significa lo mismo “pacífico” que “pacificador”? Por lo general relacionamos a personas pacíficas con un carácter calmado y tranquilo. Pero ¿quién es llamado un pacificador? Es la persona que promueve la reconciliación entre dos enemigos, procura la armonía y la unidad.
La herencia segura de los pacificadores es ser llamados hijos de Dios. Y como hijos del Altísimo somos responsables de compartir las buenas nuevas de salvación, promover la reconciliación de los hombres con Dios. Como lo dice 2 Corintios 5:18, “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.” Este ministerio es para todos los hijos de Dios. Somos libres para decidir si agradamos a Dios o a los hombres.
En alguna ocasión escuche a un cristiano decir, “Yo no comparto el evangelio porque la gente me rechaza e incluso he recibido maltrato verbal por hacerlo.” Sí, es posible que eso suceda pero Jesucristo mismo fue perseguido, rechazado, maltratado físicamente hasta llegar a la cruz del Calvario. ¿Acaso nosotros, como cristianos, hemos sufrido tal situación? No, ni en lo más mínimo.
Dios ofrece una herencia segura a los que padecen persecución por causa de la justicia; ¡El Reino de los cielos! Y lo que Dios ofrece lo cumple, además es perdurable e incorruptible. Ya no hay ataduras que nos impidan cumplir “la Gran Comisión”. Si Cristo es por nosotros, ¿quien contra nosotros? Me uno al coro que dice: “¡Qué maravilla, Jesús me salvo, a su nombre gloria!”
La herencia segura de los pacificadores
“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.” Mateo 5:9-10
Somos herederos de Dios, habiendo venido a ser realmente hijos de El por la adopción del Espíritu. Romanos 8. 14 dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”
¿Significa lo mismo “pacífico” que “pacificador”? Por lo general relacionamos a personas pacíficas con un carácter calmado y tranquilo. Pero ¿quién es llamado un pacificador? Es la persona que promueve la reconciliación entre dos enemigos, procura la armonía y la unidad.
La herencia segura de los pacificadores es ser llamados hijos de Dios. Y como hijos del Altísimo somos responsables de compartir las buenas nuevas de salvación, promover la reconciliación de los hombres con Dios. Como lo dice 2 Corintios 5:18, “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.” Este ministerio es para todos los hijos de Dios. Somos libres para decidir si agradamos a Dios o a los hombres.
En alguna ocasión escuche a un cristiano decir, “Yo no comparto el evangelio porque la gente me rechaza e incluso he recibido maltrato verbal por hacerlo.” Sí, es posible que eso suceda pero Jesucristo mismo fue perseguido, rechazado, maltratado físicamente hasta llegar a la cruz del Calvario. ¿Acaso nosotros, como cristianos, hemos sufrido tal situación? No, ni en lo más mínimo.
Dios ofrece una herencia segura a los que padecen persecución por causa de la justicia; ¡El Reino de los cielos! Y lo que Dios ofrece lo cumple, además es perdurable e incorruptible. Ya no hay ataduras que nos impidan cumplir “la Gran Comisión”. Si Cristo es por nosotros, ¿quien contra nosotros? Me uno al coro que dice: “¡Qué maravilla, Jesús me salvo, a su nombre gloria!”
Delmi Romero
Discipuladora, ICBG
DIA 43 Noviembre 15
NUESTRA HERENCIA
Imagina que es la mañana del 8 de mayo de 1945 y vas por la calle, llegas a la esquina y te topas con un voceador que grita a todo pulmón “¡Extra! ¡Extra! Se terminó la guerra. Las fuerzas armadas alemanas se rinden.” Puedes imaginar el gozo en el rostro de un chico que grita: “!La guerra terminó!” Así son las buenas noticias, embargan de alegría el corazón de quien las porta. ¿Qué pasa con la persona que recibe la buena nueva? ¿Cuál sería la reacción de las personas que escuchaban al voceador esa mañana? Antes de que nuestro corazón se permita ser contagiado del gozo de una buena noticia dudamos, nos preguntamos si es verdad lo que nos están diciendo.
Imagino al Señor en el monte mirando con misericordia a sus amados y diciendo con gozo sus promesas una a una, exclamando: “¡Bienaventurados!” Jesús declara sean dichosos y felices, alcanzarán misericordia. ¿Qué prueba le podemos pedir al Salvador mismo de la veracidad de su declaración? El Cordero ofrecido en sacrificio para limpiarnos de pecado viene anunciando la misericordia del Padre, la prueba más grande de la Gracias de Dios declarando la promesa para ti.
Dios movido a misericordia por amor perdona nuestras ofensas y nos reconcilia con Él. Siendo enemigos de Dios por el pecado, el nos amó, le ofendimos y nos amó. ¿Debemos ser misericordiosos a su vez? En la parábola acerca del rey que al hacer cuentas con sus siervo le perdona la deuda se nos presenta esta situación: “¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?” Mateo 5.33. Ama y perdona, como tu Padre te ama y te perdona y alcanzarás misericordia.
Pero las buenas noticias no terminan ahí. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. Al ser perdonados nos reconciliamos con el Padre y podremos verle, contemplarlo y alabarle eternamente. Tengamos la certeza de ello y preparémonos día a día para encontrarnos con Él siendo puros, “El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño” (Salmo 24:4). Que nuestra alma se eleve sólo a Él, mantengámonos limpios.
Sean dichosos y felices, alcanzarán misericordia
“7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” Mateo 5:7-8.
Imagina que es la mañana del 8 de mayo de 1945 y vas por la calle, llegas a la esquina y te topas con un voceador que grita a todo pulmón “¡Extra! ¡Extra! Se terminó la guerra. Las fuerzas armadas alemanas se rinden.” Puedes imaginar el gozo en el rostro de un chico que grita: “!La guerra terminó!” Así son las buenas noticias, embargan de alegría el corazón de quien las porta. ¿Qué pasa con la persona que recibe la buena nueva? ¿Cuál sería la reacción de las personas que escuchaban al voceador esa mañana? Antes de que nuestro corazón se permita ser contagiado del gozo de una buena noticia dudamos, nos preguntamos si es verdad lo que nos están diciendo.
Imagino al Señor en el monte mirando con misericordia a sus amados y diciendo con gozo sus promesas una a una, exclamando: “¡Bienaventurados!” Jesús declara sean dichosos y felices, alcanzarán misericordia. ¿Qué prueba le podemos pedir al Salvador mismo de la veracidad de su declaración? El Cordero ofrecido en sacrificio para limpiarnos de pecado viene anunciando la misericordia del Padre, la prueba más grande de la Gracias de Dios declarando la promesa para ti.
Dios movido a misericordia por amor perdona nuestras ofensas y nos reconcilia con Él. Siendo enemigos de Dios por el pecado, el nos amó, le ofendimos y nos amó. ¿Debemos ser misericordiosos a su vez? En la parábola acerca del rey que al hacer cuentas con sus siervo le perdona la deuda se nos presenta esta situación: “¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?” Mateo 5.33. Ama y perdona, como tu Padre te ama y te perdona y alcanzarás misericordia.
Pero las buenas noticias no terminan ahí. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. Al ser perdonados nos reconciliamos con el Padre y podremos verle, contemplarlo y alabarle eternamente. Tengamos la certeza de ello y preparémonos día a día para encontrarnos con Él siendo puros, “El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño” (Salmo 24:4). Que nuestra alma se eleve sólo a Él, mantengámonos limpios.
Emma Urbina
Ministerios de Alabanza y de Tecnologías de Comunicación, ICBG
14 noviembre 2009
DIA 42 Noviembre 14
NUESTRA HERENCIA
Jesús llama por un nombre precioso a quienes tienen la cualidad de irradiar paz y aspirar a un estado mejor de convivencia social: “Bienaventurados”. No les dice desdichados, miserables, parias, lumpen, infelices, desarrapados, desgraciados, desahuciados. Al llamarles “Bienaventurados” manifiesta cuán entrañablemente les ama; su sufrimiento, opresión, miseria, difamación, exclusión, destierro, ninguneo, son preocupación de Cristo Jesús, quien se conduele y prepara para estos infelices una mejor situación.
El actual estado espiritual que guarda nuestra ciudad, en México, en el mundo, está plagado de discordias entre unos cuantos poderosos que arrastran a miles a guerras estériles, la discriminación étnica, y racial y de género, el abuso imperdonable a menores, los miles de migrantes muertos y vejados en zonas fronterizas, la desigualdad mundial, la crisis financiera, secuestros, narcotráfico, devaluación monetaria, la contaminación, la matanza de animales, la degradación política, una humanidad que a estos niveles de ciencia y tecnología del siglo XXI, en vez de distribuir inteligentemente la suficiente riqueza produce más millones de pobres y pocos ricos cuya ostentosa fortuna mal habida ofende e irrita.
La falta de paz, de libertades, es evidente, la gente clama, espera un líder benefactor, una revolución, un milagro. Muchos quisieran desatar guerras ante la indiferencia de gobernantes corruptos, de ajusticiar a quienes les han masacrado. Gimen por mesura y por justicia, y la mansedumbre y paciencia parecieran no ser los recursos aplicables ante la desesperación general, ya que no es común que las cultiven en esta época de violencia física y verbal. Ante la violencia, más violencia; al odio, más enfrentamiento; no hay paz ni quien la pregone, ni quien la practique. Pero hace dos mil años un hombre sentenció una promesa a los desvalidos. En el tiempo que Jesús las pronunció había violencia e injusticia -recordemos que los Judíos eran esclavos de los romanos, y esperaban un libertador-. Hoy, esas palabras tienen vigencia. La gente sigue clamando justicia. Unos han encontrado paz y justicia, otros no. Hay que mostrar el único camino correcto.
El hambre y sed a las que se refiere Jesús en esta Bienaventuranza -además de las evidentemente físicas- son espirituales. A manera de corolario los dos pasajes rematan con promesa divina a la cual debemos de aferrarnos, pues el primer versículo declara “recibirán la tierra por heredad” y el segundo versículo asevera “serán saciados”. Jesús hablaba al corazón de los hombres para mantener confianza en guardar una actitud de concordia, y una postura de paciencia ante las injusticias cotidianas, pues tendrían recompensa en una herencia y serían satisfechos hasta la saciedad, hasta colmarnos abundantemente. Palabra de vida.
El hambre de alimento pude satisfacerse brevemente, pues a las pocas horas, nuevamente surge la necesidad de volver a comer apetitosamente. En cambio el hambre espiritual solamente puede abrevarse en el agua de vida que colma a plenitud. Si Dios te hace esta promesa ¿Imaginas la bendición terrenal y celestial que Dios ha preparado para ti? ¿Quieres verla, vivirla, recibirla? ¿Quieres sentir y disfrutar la justicia de Dios, en tu vida? ¿Cómo saber que seremos herederos y saciados en justicia? La Palabra de Dios nos confirma cuando declara, “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” 1ª Pedro 4:14. ¿Cómo podré ser y hacer para merecer esta heredad y saciarme de su justicia? Hagamos nuestra la Palabra: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33.
No es la justicia humana la que nos ha salvado ni salvará, no hemos hecho ninguna justicia, ni jamás la haremos. No hemos podido ni podremos. La pobreza, hambruna, corrupción y guerra de siglos enteros lo evidencian. Somos incapaces. Solamente la justicia divina pone a cada quien en su lugar y nos puede asegurar un futuro cierto. No mires hacerte justicia por tu propia mano, no desencadenes más ira y discordia, cree en Su Promesa. ¡Bienaventurados los vituperados porque ellos serán exaltados! ¡Bienaventurados los que sufren porque ellos tendrán gozo en el reino! ¡Bienaventurados los que confían en el mañana porque veremos el rostro de Nuestro Salvador! Dios bendiga tu mansedumbre y te sacie con su justicia de poder y amor.
42 Solamente la Justicia divina
“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Mateo 5:5-6
Jesús llama por un nombre precioso a quienes tienen la cualidad de irradiar paz y aspirar a un estado mejor de convivencia social: “Bienaventurados”. No les dice desdichados, miserables, parias, lumpen, infelices, desarrapados, desgraciados, desahuciados. Al llamarles “Bienaventurados” manifiesta cuán entrañablemente les ama; su sufrimiento, opresión, miseria, difamación, exclusión, destierro, ninguneo, son preocupación de Cristo Jesús, quien se conduele y prepara para estos infelices una mejor situación.
El actual estado espiritual que guarda nuestra ciudad, en México, en el mundo, está plagado de discordias entre unos cuantos poderosos que arrastran a miles a guerras estériles, la discriminación étnica, y racial y de género, el abuso imperdonable a menores, los miles de migrantes muertos y vejados en zonas fronterizas, la desigualdad mundial, la crisis financiera, secuestros, narcotráfico, devaluación monetaria, la contaminación, la matanza de animales, la degradación política, una humanidad que a estos niveles de ciencia y tecnología del siglo XXI, en vez de distribuir inteligentemente la suficiente riqueza produce más millones de pobres y pocos ricos cuya ostentosa fortuna mal habida ofende e irrita.
La falta de paz, de libertades, es evidente, la gente clama, espera un líder benefactor, una revolución, un milagro. Muchos quisieran desatar guerras ante la indiferencia de gobernantes corruptos, de ajusticiar a quienes les han masacrado. Gimen por mesura y por justicia, y la mansedumbre y paciencia parecieran no ser los recursos aplicables ante la desesperación general, ya que no es común que las cultiven en esta época de violencia física y verbal. Ante la violencia, más violencia; al odio, más enfrentamiento; no hay paz ni quien la pregone, ni quien la practique. Pero hace dos mil años un hombre sentenció una promesa a los desvalidos. En el tiempo que Jesús las pronunció había violencia e injusticia -recordemos que los Judíos eran esclavos de los romanos, y esperaban un libertador-. Hoy, esas palabras tienen vigencia. La gente sigue clamando justicia. Unos han encontrado paz y justicia, otros no. Hay que mostrar el único camino correcto.
El hambre y sed a las que se refiere Jesús en esta Bienaventuranza -además de las evidentemente físicas- son espirituales. A manera de corolario los dos pasajes rematan con promesa divina a la cual debemos de aferrarnos, pues el primer versículo declara “recibirán la tierra por heredad” y el segundo versículo asevera “serán saciados”. Jesús hablaba al corazón de los hombres para mantener confianza en guardar una actitud de concordia, y una postura de paciencia ante las injusticias cotidianas, pues tendrían recompensa en una herencia y serían satisfechos hasta la saciedad, hasta colmarnos abundantemente. Palabra de vida.
El hambre de alimento pude satisfacerse brevemente, pues a las pocas horas, nuevamente surge la necesidad de volver a comer apetitosamente. En cambio el hambre espiritual solamente puede abrevarse en el agua de vida que colma a plenitud. Si Dios te hace esta promesa ¿Imaginas la bendición terrenal y celestial que Dios ha preparado para ti? ¿Quieres verla, vivirla, recibirla? ¿Quieres sentir y disfrutar la justicia de Dios, en tu vida? ¿Cómo saber que seremos herederos y saciados en justicia? La Palabra de Dios nos confirma cuando declara, “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” 1ª Pedro 4:14. ¿Cómo podré ser y hacer para merecer esta heredad y saciarme de su justicia? Hagamos nuestra la Palabra: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33.
No es la justicia humana la que nos ha salvado ni salvará, no hemos hecho ninguna justicia, ni jamás la haremos. No hemos podido ni podremos. La pobreza, hambruna, corrupción y guerra de siglos enteros lo evidencian. Somos incapaces. Solamente la justicia divina pone a cada quien en su lugar y nos puede asegurar un futuro cierto. No mires hacerte justicia por tu propia mano, no desencadenes más ira y discordia, cree en Su Promesa. ¡Bienaventurados los vituperados porque ellos serán exaltados! ¡Bienaventurados los que sufren porque ellos tendrán gozo en el reino! ¡Bienaventurados los que confían en el mañana porque veremos el rostro de Nuestro Salvador! Dios bendiga tu mansedumbre y te sacie con su justicia de poder y amor.
Gustavo Ángeles
Ministerio de Administración y Discipulador, ICBG
13 noviembre 2009
DIA 41 Noviembre 13
NUESTRA HERENCIA
Seremos levantados por nuestro Dios
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” Mateo 5:3- 4
Estos versículos nos hablan de la gran recompensa y bendición que tenemos al ser hijos de Dios; no debemos temer porque no estamos solos. Nos dice que debemos tener completa dependencia de El, sin temor a nada, viviendo con humildad confiados en su gracia. Mateo se refiere a la pobreza de Espíritu, no solo a los que han sido derrotados o vencidos en su economía, sino a aquellos que viven quebrantados por su condición espiritual.
La pobreza en este texto, para los cristianos, consiste en una libertad del corazón, en un desprendimiento de personas u objetos, para crecer en el amor de Dios. Es la actitud que resulta de practicar el amor y de poner a Dios antes que a nosotros mismos. Dejando a Dios con el centro de nuestra vida, dejando atrás lo que nos impide servirle con gozo y humildad. Esta dependencia de Dios, este desprendimiento, ésta actitud de sometimiento a la voluntad de Dios, tiene una recompensa, dice el texto “de ellos es el reino de los cielo”. Esto también lo leemos en Salmos 51:17 donde leemos que al corazón contrito y humillado no despreciará Dios. Si buscáramos una condición o posición idónea para ser escuchados por Dios, si pudiéramos descifrar cual es la llave secreta que nos puede abrir el cielo, sería ésta condición espiritual en la que somos completamente dependientes de Dios y estamos absolutamente dispuestos a aceptar su voluntad, sea cual sea.
Estos versículos también nos muestran que aquellos que se sienten devastados, serán levantados por nuestro Dios. Algunas veces nos toca vivir situaciones que nos doblegan y nos duelen, llegamos a pensar que Dios se ha ido de nosotros, que es injusto. Pero Dios no se equivoca y El tiene un plan perfecto para cada situación que vivimos, El nos dice a través de estos versículos que es de El de quién recibiremos consuelo. ¡Y no hay consuelo más grande que el que podemos recibir de Dios! El puede curar nuestras heridas, nos limpia para volver a caminar con la seguridad de que contamos con su amor. Es Dios quien nos da la fortaleza para poder seguir dando testimonio de que aún en el dolor y la confusión podemos sentirnos confiados en El, amados por El y más fuertes en nuestro Glorioso Padre.
Nuestra dependencia y seguridad en El debe ser tal, que podríamos caminar por fe, sin miedo ni temor a nada, sabiendo que El está aquí para reconfortarnos. Que aún las lágrimas más amargas y tristes son borradas de nuestro rostro y vida, por el gran amor de Dios hacia nosotros. Nos habla de la bendición de su reino y de recibir consuelo, de que caminemos confiados hacia delante sirviendo a nuestro Dios, sabiendo que El está cerca y que nos fortalecerá, pase lo que pase.
Cecilia Pérez González
Integrante del Coro “El Mesías”, ICBG
12 noviembre 2009
DIA 40 Noviembre 12
NUESTRA HERENCIA
Cada que tengo la oportunidad de viajar me gusta disfrutar del paisaje. No importa si voy por tierra, mar o aire, siempre es hermoso contemplar la creación de nuestro Dios. Hace unos días viajé en avión a Estados Unidos. Iba gozando del azul del cielo en combinación con las nubes brillantes, alabando a Dios y meditando en Su Palabra. Entonces me sentí impulsado a orar así, “Señor, llévame a donde más me necesites.”
Al llegar al aeropuerto de Atlanta, los oficiales de migración no confiaron mucho en mis motivos para entrar a su país, así que me pasaron a una sala especial en donde fui interrogado por el tiempo suficiente como para que mi vuelo de conexión a Chicago ¡se fuera sin mí! Mientras corría al módulo de atención de la línea aérea para saber qué iba a pasar conmigo, dentro de mí me reía y oraba, “¡Señor! Lo que te dije hace rato era broma. ¡No tenías que tomártelo tan a pecho!” ¡Ja! ¡Claro que no dije eso! Le dije, “¡Bendito seas, Señor! ¡Seguro que tú tienes un itinerario mejor para mi viaje!”
¡Qué diferente se tornaría la visión de nuestros problemas y de la vida misma si tan solo pudiéramos contemplarla desde la perspectiva de Dios! Pablo oraba para que los cristianos de Éfeso tuvieran una nueva perspectiva de la vida y de la eternidad. El Señor pensando en ti y en mi, movió al apóstol a escribir esta maravillosa petición. ¿Cómo puedes mostrar confianza, paz y gozo en cualquier circunstancia de la vida?
Primero, conoce mejor a Dios. Es la grandeza de nuestro Creador la que nos da una perspectiva totalmente distinta de cada problema y de cada momento de la vida. Segundo, confía en que los propósitos de Dios serán cumplidos. El motivo por el cual te escogió será realizado. Tercero, comprende cuán valiosa es tu vida para el Señor. ¡El te ve como parte de Su herencia! Y finalmente, vive creyendo en que el poder de Dios llegado el momento, se manifestará a tu favor. ¿Verdad que así cambia la cosa?
Termina la lectura de este día apropiándote de esta hermosa oración. ¡Abre mis ojos para ver mi vida desde tu perspectiva, amado Señor!
Si tan solo pudiéramos contemplarla desde la perspectiva de Dios
“17 Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor.18 Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos,19 y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos” Efesios 1:17-19a (NVI)
Cada que tengo la oportunidad de viajar me gusta disfrutar del paisaje. No importa si voy por tierra, mar o aire, siempre es hermoso contemplar la creación de nuestro Dios. Hace unos días viajé en avión a Estados Unidos. Iba gozando del azul del cielo en combinación con las nubes brillantes, alabando a Dios y meditando en Su Palabra. Entonces me sentí impulsado a orar así, “Señor, llévame a donde más me necesites.”
Al llegar al aeropuerto de Atlanta, los oficiales de migración no confiaron mucho en mis motivos para entrar a su país, así que me pasaron a una sala especial en donde fui interrogado por el tiempo suficiente como para que mi vuelo de conexión a Chicago ¡se fuera sin mí! Mientras corría al módulo de atención de la línea aérea para saber qué iba a pasar conmigo, dentro de mí me reía y oraba, “¡Señor! Lo que te dije hace rato era broma. ¡No tenías que tomártelo tan a pecho!” ¡Ja! ¡Claro que no dije eso! Le dije, “¡Bendito seas, Señor! ¡Seguro que tú tienes un itinerario mejor para mi viaje!”
¡Qué diferente se tornaría la visión de nuestros problemas y de la vida misma si tan solo pudiéramos contemplarla desde la perspectiva de Dios! Pablo oraba para que los cristianos de Éfeso tuvieran una nueva perspectiva de la vida y de la eternidad. El Señor pensando en ti y en mi, movió al apóstol a escribir esta maravillosa petición. ¿Cómo puedes mostrar confianza, paz y gozo en cualquier circunstancia de la vida?
Primero, conoce mejor a Dios. Es la grandeza de nuestro Creador la que nos da una perspectiva totalmente distinta de cada problema y de cada momento de la vida. Segundo, confía en que los propósitos de Dios serán cumplidos. El motivo por el cual te escogió será realizado. Tercero, comprende cuán valiosa es tu vida para el Señor. ¡El te ve como parte de Su herencia! Y finalmente, vive creyendo en que el poder de Dios llegado el momento, se manifestará a tu favor. ¿Verdad que así cambia la cosa?
Termina la lectura de este día apropiándote de esta hermosa oración. ¡Abre mis ojos para ver mi vida desde tu perspectiva, amado Señor!
Miguel Angel Otero Hernández
Pastor de Educación, ICBG
11 noviembre 2009
DIA 39 Noviembre 11
LIBRES PARA LIBERAR A OTROS
Este pasaje tiene que ver claramente con la Gran Comisión, compartir el Evangelio para dar libertad, dar la buenas nuevas a aquellos que aun no conocen de nuestro Señor Jesucristo. Pero cabe recalcar la promesa: “Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán”. Nuestro Dios cumplirá su voluntad aun cuando nosotros no obedezcamos, y nos neguemos a predicar de su palabra. Pero, ¿por qué esperar a que Dios haga todo por nosotros? ¿Por qué tendrá El que utilizar hasta las mismas piedras para hablar de su nombre, cuando es nuestro mandato y nuestro privilegio predicar de él? ¿Qué nos impide hablar a otros y así, dar la libertad que tenemos? ¿Por qué dejar pasar la alegría de expresar lo grande y maravilloso que es nuestro Dios?
Ciertamente no necesitamos tener el don de predicar las buenas nuevas, ni esperar que Dios nos llame a las misiones, ni mucho menos irnos a otros países. Con nuestro testimonio de vida y con nuestras palabras proclamamos a diario la libertad que tenemos en el Señor.
Sin embargo, pensemos por un momento en aquellos lugares donde realmente no han escuchado de Cristo, pueblos cercanos donde ni siquiera hay un solo creyente, ni una iglesia, o personas que no tienen oportunidad de escuchar las buenas noticias por la radio, la Televisión o a través de un folleto o una porción de las Escrituras. Pablo consideró que invertir su vida en ellos valía la pena. Se enfocó en los que nunca habían tenido una sola oportunidad.
Te invito a que el día de hoy consideres esa posibilidad. ¿Escuchas la voz de Dios llamándote a ser su embajador entre los que nunca han escuchado el Evangelio? Toma un tiempo y ora por aquellas comunidades en nuestro estado, en nuestra región, en nuestro país y en el mundo entero, que carecen del testimonio de un seguidor de Jesucristo. El día de hoy el Señor nos invita a pensar en ellos. El los incluye cuando nos dice, “id y haced discípulos a todas las naciones”. No te quedes callado ni decidas simplemente seguir viviendo en tu burbuja de comodidad como cristiano.
Invertir la vida en ellos vale la pena
Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán” Romanos 15:20-21.
Este pasaje tiene que ver claramente con la Gran Comisión, compartir el Evangelio para dar libertad, dar la buenas nuevas a aquellos que aun no conocen de nuestro Señor Jesucristo. Pero cabe recalcar la promesa: “Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán”. Nuestro Dios cumplirá su voluntad aun cuando nosotros no obedezcamos, y nos neguemos a predicar de su palabra. Pero, ¿por qué esperar a que Dios haga todo por nosotros? ¿Por qué tendrá El que utilizar hasta las mismas piedras para hablar de su nombre, cuando es nuestro mandato y nuestro privilegio predicar de él? ¿Qué nos impide hablar a otros y así, dar la libertad que tenemos? ¿Por qué dejar pasar la alegría de expresar lo grande y maravilloso que es nuestro Dios?
Ciertamente no necesitamos tener el don de predicar las buenas nuevas, ni esperar que Dios nos llame a las misiones, ni mucho menos irnos a otros países. Con nuestro testimonio de vida y con nuestras palabras proclamamos a diario la libertad que tenemos en el Señor.
Sin embargo, pensemos por un momento en aquellos lugares donde realmente no han escuchado de Cristo, pueblos cercanos donde ni siquiera hay un solo creyente, ni una iglesia, o personas que no tienen oportunidad de escuchar las buenas noticias por la radio, la Televisión o a través de un folleto o una porción de las Escrituras. Pablo consideró que invertir su vida en ellos valía la pena. Se enfocó en los que nunca habían tenido una sola oportunidad.
Te invito a que el día de hoy consideres esa posibilidad. ¿Escuchas la voz de Dios llamándote a ser su embajador entre los que nunca han escuchado el Evangelio? Toma un tiempo y ora por aquellas comunidades en nuestro estado, en nuestra región, en nuestro país y en el mundo entero, que carecen del testimonio de un seguidor de Jesucristo. El día de hoy el Señor nos invita a pensar en ellos. El los incluye cuando nos dice, “id y haced discípulos a todas las naciones”. No te quedes callado ni decidas simplemente seguir viviendo en tu burbuja de comodidad como cristiano.
Betsabé Molina
Unión de Jóvenes “Kaleo” y miembro del Grupo de Alabanza “¡Exáltale!”, ICBG
10 noviembre 2009
DIA 38 Noviembre 10
LIBRES PARA LIBERAR A OTROS
A lo largo de mi vida he tenido el privilegio de ver cómo amigos de mi infancia han cambiado su forma de vivir entregándole su vida a Dios y ha sido una experiencia muy agradable, el ver cómo tuvieron que pasar varios años para que esto sucediera. Cuando convivíamos a diario se la pasaban en mi casa, hacíamos diferentes actividades juntos y nunca les había hablado acerca de Dios hasta hace unos meses, tal vez porque pensaba que era muy chico o que ese tema podría arruinar nuestra amistad, pero lo que realmente me pasaba es que, aunque yo no caminaba como un ciego espiritualmente hablando, obedecía a Dios pero solo en lo que me convenía, le pedía perdón a Dios, pero no tenía un arrepentimiento de verdad, en pocas palabras no era libre.
Pero, ¿qué es ser libre? ¿Libre de qué? Nos podemos preguntar. “Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los llamados reciban la herencia eterna prometida, ahora que él ha muerto para liberarlos de los pecados cometidos bajo el primer pacto.” Hebreos 9:15 (NVI). Cristo vino a morir en la cruz para liberarnos del pecado que nos tenía atados, El vino y entregó su vida para pagar el precio de la tuya por amor, para que en El tuvieras vida eterna. Yo no lo entendía hasta hace poco cuando escuche a un Predicador decir “no puedes llevar a alguien a un lugar, en donde nunca has llegado” y ¡tiene razón!
No podemos llevar a alguien a que conozca a Cristo cuando tú tampoco lo conoces. No podemos llevar a alguien a la presencia de Dios cuando nosotros mismos no la hemos experimentado. No puedes liberar a alguien cuando tú mismo no eres libre. Por eso te invito a experimentar esa liberación espiritual que Cristo nos da y así ayudar a los demás a su liberación, para crecer juntos y formar parte de Santo Pueblo de Dios.
No puedes liberar a alguien cuando tú mismo no eres libre
“Quiero que hables con ellos para que se den cuenta de todo lo malo que hacen, y para que comiencen a obedecer a Dios. Ellos ahora caminan como si estuvieran ciegos, pero tú les abrirás los ojos. Así dejarán de obedecer a Satanás y obedecerán a Dios. Podrán creer en mí, y Dios les perdonará sus pecados. Así serán parte del santo pueblo de Dios". Hechos 26:18 (BLS)
A lo largo de mi vida he tenido el privilegio de ver cómo amigos de mi infancia han cambiado su forma de vivir entregándole su vida a Dios y ha sido una experiencia muy agradable, el ver cómo tuvieron que pasar varios años para que esto sucediera. Cuando convivíamos a diario se la pasaban en mi casa, hacíamos diferentes actividades juntos y nunca les había hablado acerca de Dios hasta hace unos meses, tal vez porque pensaba que era muy chico o que ese tema podría arruinar nuestra amistad, pero lo que realmente me pasaba es que, aunque yo no caminaba como un ciego espiritualmente hablando, obedecía a Dios pero solo en lo que me convenía, le pedía perdón a Dios, pero no tenía un arrepentimiento de verdad, en pocas palabras no era libre.
Pero, ¿qué es ser libre? ¿Libre de qué? Nos podemos preguntar. “Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los llamados reciban la herencia eterna prometida, ahora que él ha muerto para liberarlos de los pecados cometidos bajo el primer pacto.” Hebreos 9:15 (NVI). Cristo vino a morir en la cruz para liberarnos del pecado que nos tenía atados, El vino y entregó su vida para pagar el precio de la tuya por amor, para que en El tuvieras vida eterna. Yo no lo entendía hasta hace poco cuando escuche a un Predicador decir “no puedes llevar a alguien a un lugar, en donde nunca has llegado” y ¡tiene razón!
No podemos llevar a alguien a que conozca a Cristo cuando tú tampoco lo conoces. No podemos llevar a alguien a la presencia de Dios cuando nosotros mismos no la hemos experimentado. No puedes liberar a alguien cuando tú mismo no eres libre. Por eso te invito a experimentar esa liberación espiritual que Cristo nos da y así ayudar a los demás a su liberación, para crecer juntos y formar parte de Santo Pueblo de Dios.
Jesús Mejía Jiménez
Líder de Jóvenes y miembro del grupo de alabanza “Emergente”, ICBG
09 noviembre 2009
DIA 37 Noviembre 9
LIBRES PARA LIBERAR A OTROS
Hace algún tiempo escuché una predicación sobre este pasaje que arrojó una luz especial sobre lo que Jesús estaba diciendo, en resumen podríamos decir que Jesús hizo tres cosas durante su ministerio: (1) Dar las buenas nuevas y pregonar libertad. (2) Dar sanidad y (3) hacer discípulos.
Si nosotros, como iglesia estamos llamados a ser el Cuerpo de Jesús en esta tierra, cada uno de nosotros, de forma personal, tenemos que realizar esas mismas tres importantes tareas y aunque en ocasiones creamos que solo cierto tipo de personas están obligadas a hacerlo, no es así, es una misión que todos los que fuimos llamados a ser representantes de Jesús en éste mundo, tenemos que cumplir. Es un llamado general que se cumple a través de cada cristiano, por todo el mundo. Jesús envió a sus discípulos no sólo a predicar, también les dio autoridad sobre los espíritus inmundos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
Hay un pasaje que nos puede poner más clara esta situación sobre llevar sanidad y libertad. Mateo 25:34:40 es tan claro que podría movernos a hacer cambios en nuestra forma de vivir, según el pasaje el Rey les dice a los justos: -"Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron." Y dice que los justos preguntan: "Señor, ¿cuándo hicimos todo eso?” Y dice que el Rey les responde: "Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí."
Muchas veces pretendemos entregar el mensaje de libertad en Cristo diciendo lo que Cristo vino a hacer, pero eso no es el mensaje completo. Si somos llamados a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, hemos de ser capaces de manifestar amor de maneras tangibles, amor práctico, sincero. No pretendamos decirles a los demás “arrepiéntete, pecador” y esperar que con eso les llegue el mensaje. De alguna manera, hemos sintetizado tanto las cosas que queremos presentar el mensaje de salvación y nos sorprende cuando la gente no lo acepta pero no nos tomamos la molestia de conocerles, de saber si están pasando por momentos difíciles. Entonces no estamos cumpliendo toda nuestra tarea, solo una parte. Jesús no únicamente vino a dar salvación a los hombres. Si vemos su ministerio el realmente dedicó gran parte de su tiempo a sanar enfermos y a estar con la gente y a mostrarles amor. Fue criticado por juntarse con pecadores y el respondió: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:10-13).
El mensaje completo
“18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor” Lucas 4:18-19.
Hace algún tiempo escuché una predicación sobre este pasaje que arrojó una luz especial sobre lo que Jesús estaba diciendo, en resumen podríamos decir que Jesús hizo tres cosas durante su ministerio: (1) Dar las buenas nuevas y pregonar libertad. (2) Dar sanidad y (3) hacer discípulos.
Si nosotros, como iglesia estamos llamados a ser el Cuerpo de Jesús en esta tierra, cada uno de nosotros, de forma personal, tenemos que realizar esas mismas tres importantes tareas y aunque en ocasiones creamos que solo cierto tipo de personas están obligadas a hacerlo, no es así, es una misión que todos los que fuimos llamados a ser representantes de Jesús en éste mundo, tenemos que cumplir. Es un llamado general que se cumple a través de cada cristiano, por todo el mundo. Jesús envió a sus discípulos no sólo a predicar, también les dio autoridad sobre los espíritus inmundos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
Hay un pasaje que nos puede poner más clara esta situación sobre llevar sanidad y libertad. Mateo 25:34:40 es tan claro que podría movernos a hacer cambios en nuestra forma de vivir, según el pasaje el Rey les dice a los justos: -"Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron." Y dice que los justos preguntan: "Señor, ¿cuándo hicimos todo eso?” Y dice que el Rey les responde: "Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí."
Muchas veces pretendemos entregar el mensaje de libertad en Cristo diciendo lo que Cristo vino a hacer, pero eso no es el mensaje completo. Si somos llamados a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, hemos de ser capaces de manifestar amor de maneras tangibles, amor práctico, sincero. No pretendamos decirles a los demás “arrepiéntete, pecador” y esperar que con eso les llegue el mensaje. De alguna manera, hemos sintetizado tanto las cosas que queremos presentar el mensaje de salvación y nos sorprende cuando la gente no lo acepta pero no nos tomamos la molestia de conocerles, de saber si están pasando por momentos difíciles. Entonces no estamos cumpliendo toda nuestra tarea, solo una parte. Jesús no únicamente vino a dar salvación a los hombres. Si vemos su ministerio el realmente dedicó gran parte de su tiempo a sanar enfermos y a estar con la gente y a mostrarles amor. Fue criticado por juntarse con pecadores y el respondió: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:10-13).
Alma Miriam Hernández Peinado
Coordinadora del Ministerio de Discipulado, ICBG
08 noviembre 2009
DIA 36 Noviembre 8
LIBRES PARA LIBERAR A OTROS
Al pensar que cuando nuestro Señor Jesucristo estaba hablando a los discípulos, estaba pensando en nosotros, en quienes por fe en El, tenemos seguridad de la vida eterna, se produce en nosotros asombro y gratitud a cada momento. Este asombro se refleja en la comprensión de Su eternidad. Estamos agradecidos cada día de ser libres de la esclavitud del pecado, de ser guiados por el Espíritu Santo, de conocer la verdad que está en la Biblia. Jesús nos ha dado una nueva dimensión en la forma de relacionarnos con otros. Cuando pensamos en nuestra nueva vida en Cristo, esa gratitud también nos mueve a desear que otros tengan lo que Dios nos ha dado, la vida eterna.
Para Jesucristo las personas son lo más importante y son las personas quienes irán al cielo o al infierno. Al leer el versículo, es claro que Jesús depositó en Su iglesia una tremenda responsabilidad, pero no nos dejó solos, el Espíritu Santo nos prepara y envía. El plan de Jesús para esta magna tarea era y es el testimonio de los suyos a otros, de persona a persona. La historia del primer siglo registra persecución para los cristianos. Quizá muchos pensaron pasar su vejez en Jerusalén, sin embargo Dios tenia otro plan, muchos fueron dispersados por una persecución política-religiosa. Este hecho hizo que se cumpliera la profecía del Señor Jesús, enviando a sus escogidos desde Jerusalén hasta lo ultimo de la tierra. El plan no es por etapas pues en la Nueva Versión Internacional el verso es leído “y serán mis testigos tanto” en Jerusalén como en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la tierra, dando la idea de simultaneidad. El mandato de Mateo 28.18 es “yendo hagan discípulos a todas las naciones...” que es una acción continua. Así ha sido a lo largo de la historia.
Y Su plan sigue activo y vigente. En nuestra iglesia, en estos cincuenta años, han venido misioneros de otras ciudades del país y otras naciones, a ser testigos. También se respira en esta iglesia un fresco movimiento de obediencia a Su plan, compartiendo Su Palabra con nuestra familia, con nuestros vecinos, compañeros de la escuela y trabajo, en otros municipios, ciudades y países. Así es, ¡hasta lo ultimo de la tierra! Nuestra tarea mientras vivimos en este mundo es buscar a las personas y llevarlas hacia la fe en Dios. Por supuesto Dios desea que seamos libres para liberar a otros.
Una tarea que produce asombro y gratitud
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo ultimo de la tierra.” Hechos 1.8
Al pensar que cuando nuestro Señor Jesucristo estaba hablando a los discípulos, estaba pensando en nosotros, en quienes por fe en El, tenemos seguridad de la vida eterna, se produce en nosotros asombro y gratitud a cada momento. Este asombro se refleja en la comprensión de Su eternidad. Estamos agradecidos cada día de ser libres de la esclavitud del pecado, de ser guiados por el Espíritu Santo, de conocer la verdad que está en la Biblia. Jesús nos ha dado una nueva dimensión en la forma de relacionarnos con otros. Cuando pensamos en nuestra nueva vida en Cristo, esa gratitud también nos mueve a desear que otros tengan lo que Dios nos ha dado, la vida eterna.
Para Jesucristo las personas son lo más importante y son las personas quienes irán al cielo o al infierno. Al leer el versículo, es claro que Jesús depositó en Su iglesia una tremenda responsabilidad, pero no nos dejó solos, el Espíritu Santo nos prepara y envía. El plan de Jesús para esta magna tarea era y es el testimonio de los suyos a otros, de persona a persona. La historia del primer siglo registra persecución para los cristianos. Quizá muchos pensaron pasar su vejez en Jerusalén, sin embargo Dios tenia otro plan, muchos fueron dispersados por una persecución política-religiosa. Este hecho hizo que se cumpliera la profecía del Señor Jesús, enviando a sus escogidos desde Jerusalén hasta lo ultimo de la tierra. El plan no es por etapas pues en la Nueva Versión Internacional el verso es leído “y serán mis testigos tanto” en Jerusalén como en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la tierra, dando la idea de simultaneidad. El mandato de Mateo 28.18 es “yendo hagan discípulos a todas las naciones...” que es una acción continua. Así ha sido a lo largo de la historia.
Y Su plan sigue activo y vigente. En nuestra iglesia, en estos cincuenta años, han venido misioneros de otras ciudades del país y otras naciones, a ser testigos. También se respira en esta iglesia un fresco movimiento de obediencia a Su plan, compartiendo Su Palabra con nuestra familia, con nuestros vecinos, compañeros de la escuela y trabajo, en otros municipios, ciudades y países. Así es, ¡hasta lo ultimo de la tierra! Nuestra tarea mientras vivimos en este mundo es buscar a las personas y llevarlas hacia la fe en Dios. Por supuesto Dios desea que seamos libres para liberar a otros.
David y Ana Good
Diáconos y Doctores sirviendo en Misiones y Brigadas
07 noviembre 2009
DIA 35 Noviembre 7
LIBRES PARA LIBERAR A OTROS
“Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él” Lucas 8:39.
Hace algunos años me avisaron de una persona conocida que se encontraba enferma por lo que me dispuse para ir a visitarla al hospital en el que se encontraba internada. Después de escucharla, pude saber lo que le acontecía: su cuerpo estaba resintiendo los estragos de tratar de resolver problemas que no le correspondía solucionar. Al ser mamá de varios hijos (todos ellos ya adultos), trataba de controlar y evitar hasta cierto punto que ellos sufrieran las consecuencias de sus malas decisiones y en algunos casos, trataba de tomarlas por ellos. Estuve pensando en todo lo que me decía y cuando me dijo cual fue el diagnostico que emitió el doctor, le dije: “Bueno yo lo que veo es que estás tratando de solucionar la vida de tus hijos, sé que te preocupas pero hay cosas que no están a tu alcance cambiar.” Ella insistía, “bueno pero es que mi hija mayor tiene 3 hijos y su esposo la dejó, el menor de mis hijos tiene cáncer y tiene que seguir un tratamiento muy estricto, el otro de mis hijos está enfermo de hepatitis y no se quiere atender, y los otros dos varones se encuentran en Estados Unidos y también tienen problemas.” “Bueno”, le respondí, “dime qué puedes hacer por cada uno, lo mejor para ellos, es… ¡Ponerlos en las manos de Dios!”
Después le plantee el siguiente supuesto: “Imagina que Cristo, en Lucas 24, después de resucitar les hubiera dicho a sus discípulos, “creo que no me voy a poder ir, porque si lo hago, ustedes solos no se podrán poner de acuerdo, además, no van a saber predicar como yo lo hice y cuando venga Saulo ¡solo yo lo voy a poder convencer!” Pero sabemos que no fue así, Cristo les manifestó que el debía ascender, y que enviaría a un Consolador, lo que cumpliría la promesa de su Padre. Y ellos se quedaron en Jerusalén, esperando se cumpliera esa promesa. Lo mejor de todo es que fueron libres para hacerlo, y lo hicieron confiados en El. “Tú debes permitir que tus hijos sean libres de tomar sus decisiones, aunque si les debes advertir que deberán de sufrir las consecuencias y solo ellos deben afrontarlas, pero tú, solo debes de confiar en Dios. Así como lo hizo Cristo.”
Libres para confiar en el Señor
“Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él” Lucas 8:39.
Hace algunos años me avisaron de una persona conocida que se encontraba enferma por lo que me dispuse para ir a visitarla al hospital en el que se encontraba internada. Después de escucharla, pude saber lo que le acontecía: su cuerpo estaba resintiendo los estragos de tratar de resolver problemas que no le correspondía solucionar. Al ser mamá de varios hijos (todos ellos ya adultos), trataba de controlar y evitar hasta cierto punto que ellos sufrieran las consecuencias de sus malas decisiones y en algunos casos, trataba de tomarlas por ellos. Estuve pensando en todo lo que me decía y cuando me dijo cual fue el diagnostico que emitió el doctor, le dije: “Bueno yo lo que veo es que estás tratando de solucionar la vida de tus hijos, sé que te preocupas pero hay cosas que no están a tu alcance cambiar.” Ella insistía, “bueno pero es que mi hija mayor tiene 3 hijos y su esposo la dejó, el menor de mis hijos tiene cáncer y tiene que seguir un tratamiento muy estricto, el otro de mis hijos está enfermo de hepatitis y no se quiere atender, y los otros dos varones se encuentran en Estados Unidos y también tienen problemas.” “Bueno”, le respondí, “dime qué puedes hacer por cada uno, lo mejor para ellos, es… ¡Ponerlos en las manos de Dios!”
Después le plantee el siguiente supuesto: “Imagina que Cristo, en Lucas 24, después de resucitar les hubiera dicho a sus discípulos, “creo que no me voy a poder ir, porque si lo hago, ustedes solos no se podrán poner de acuerdo, además, no van a saber predicar como yo lo hice y cuando venga Saulo ¡solo yo lo voy a poder convencer!” Pero sabemos que no fue así, Cristo les manifestó que el debía ascender, y que enviaría a un Consolador, lo que cumpliría la promesa de su Padre. Y ellos se quedaron en Jerusalén, esperando se cumpliera esa promesa. Lo mejor de todo es que fueron libres para hacerlo, y lo hicieron confiados en El. “Tú debes permitir que tus hijos sean libres de tomar sus decisiones, aunque si les debes advertir que deberán de sufrir las consecuencias y solo ellos deben afrontarlas, pero tú, solo debes de confiar en Dios. Así como lo hizo Cristo.”
Roberto Pedraza
Director del Centro de Entrenamiento para Sembradores de Iglesias, ICBG
06 noviembre 2009
DIA 34 Noviembre 6
LIBRES PARA LIBERAR A OTROS
Dios en su infinita misericordia, nos presenta y nos dice lo que somos en Él. Si bien dentro del mundo, tal vez permanezcamos en el anonimato, para nuestro Padre no, pues el Apóstol Pedro expone claramente lo que somos y lo que valemos para Dios.
Pienso en los momentos en que me he sentido, sin ganas de seguir adelante, por razones de creer que no tenia mucho sentido el esforzarse. Esos momentos que no han sido pocos, pero que mi Padre celestial me ha hablado fuerte y claro al corazón y me ha mostrado lo que realmente valgo y lo que realmente soy.
Con este pasaje Dios me enseña que soy alguien muy especial, de posesión exclusiva. Y algo que es lo que más me da animo es que existo para un propósito realmente especial, el de manifestar las excelencias de aquel que nos llamó de la oscuridad en la que nos encontrábamos, sin rumbo, perdidos en las tinieblas. Pero Dios en su gran misericordia se fijó en nosotros.
Nos escogió para que pregonemos lo que hizo por nosotros y decir por qué lo hizo, que fue por amor en la cruz del Calvario, tomando nuestro lugar, para que pudiéramos declarar en este momento que somos una Nación Santa.
Nos queda solamente vivir para sus propósitos y comprometernos con lo que a El le interesa, el que anunciemos a los que nos rodean la luz admirable a la que fuimos llamados.
Eres alguien especial con una misión especial
“Vosotros, al contrario, sois una raza escogida, un sacerdocio real, nación santa, pueblo de posesión exclusiva; a fin de que manifestéis las excelencias de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz maravillosa.” 1 Pedro 2:9.
Dios en su infinita misericordia, nos presenta y nos dice lo que somos en Él. Si bien dentro del mundo, tal vez permanezcamos en el anonimato, para nuestro Padre no, pues el Apóstol Pedro expone claramente lo que somos y lo que valemos para Dios.
Pienso en los momentos en que me he sentido, sin ganas de seguir adelante, por razones de creer que no tenia mucho sentido el esforzarse. Esos momentos que no han sido pocos, pero que mi Padre celestial me ha hablado fuerte y claro al corazón y me ha mostrado lo que realmente valgo y lo que realmente soy.
Con este pasaje Dios me enseña que soy alguien muy especial, de posesión exclusiva. Y algo que es lo que más me da animo es que existo para un propósito realmente especial, el de manifestar las excelencias de aquel que nos llamó de la oscuridad en la que nos encontrábamos, sin rumbo, perdidos en las tinieblas. Pero Dios en su gran misericordia se fijó en nosotros.
Nos escogió para que pregonemos lo que hizo por nosotros y decir por qué lo hizo, que fue por amor en la cruz del Calvario, tomando nuestro lugar, para que pudiéramos declarar en este momento que somos una Nación Santa.
Nos queda solamente vivir para sus propósitos y comprometernos con lo que a El le interesa, el que anunciemos a los que nos rodean la luz admirable a la que fuimos llamados.
Josué García Amador
Coordinador de Células Campaña, ICBG
05 noviembre 2009
DIA 33 Noviembre 5
LIBRES PARA LIBERAR A OTROS
Los aviones han sido diseñados para responder a alguna emergencia durante el vuelo. Si la presión del aire interno baja, entonces se acciona inmediatamente un dispositivo que provee de mascarillas con oxígeno, para cada pasajero. Los sobrecargos instruyen previamente diciendo: “primero usted coloque su mascarilla y enseguida ayude a otros”. Imaginemos que la compresión del aire disminuye en el avión, suena la alerta, bajan las mascarillas y usted se adelanta a colocar primero la de alguna persona. Es my probable que por falta de su propia mascarilla, comience con dolor de cabeza y sean más lentos sus movimientos para ayudar. Sólo las personas que han tenido un encuentro con Jesucristo pueden enseñar correctamente el camino de la salvación a otros. Experimentar la reconciliación con Dios significa que hemos sido aceptados, perdonados, justificados, salvados. Y esto es maravilloso. A partir de ese momento la vida tiene propósito. Hay esperanza, confianza, paz, dirección.
Sólo las personas que han sido reconciliadas con Dios, mediante el arrepentimiento y la fe en el Señor Jesucristo, tienen una buena historia, un testimonio real para compartir. La mayoría de las historias de personas, -amigos, vecinos, familiares, compañeros-, que hoy escuchamos son de devastación, de desconfianza, de inseguridad, de miedo. Tú puedes hablar de lo que ha pasado en tu vida con Cristo. Porque es real. Es cierto. Quien ha aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador, aprende a vivir confiando en Dios. Y este es un remedio que no podemos ocultar. Al compartir el mensaje de esperanza, estás libertando a otros de sus ataduras: “no puedo, mi destino es sufrir, ya no tiene caso, ya es tarde”, y otros más.
Dios ha diseñado el plan para que toda persona sea liberada del pecado y del poder del diablo. ¿Sabes quién les ayudará? Nosotros, quienes hemos sido reconciliados con Dios.
Los que hemos recibido el “oxígeno” espiritual, debemos acercarnos a nuestros amigos para mostrarles el camino de la libertad espiritual.
Sólo quienes ya han tenido un encuentro con Jesucristo
“18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” 2 Corintios 5:18-20.
Los aviones han sido diseñados para responder a alguna emergencia durante el vuelo. Si la presión del aire interno baja, entonces se acciona inmediatamente un dispositivo que provee de mascarillas con oxígeno, para cada pasajero. Los sobrecargos instruyen previamente diciendo: “primero usted coloque su mascarilla y enseguida ayude a otros”. Imaginemos que la compresión del aire disminuye en el avión, suena la alerta, bajan las mascarillas y usted se adelanta a colocar primero la de alguna persona. Es my probable que por falta de su propia mascarilla, comience con dolor de cabeza y sean más lentos sus movimientos para ayudar. Sólo las personas que han tenido un encuentro con Jesucristo pueden enseñar correctamente el camino de la salvación a otros. Experimentar la reconciliación con Dios significa que hemos sido aceptados, perdonados, justificados, salvados. Y esto es maravilloso. A partir de ese momento la vida tiene propósito. Hay esperanza, confianza, paz, dirección.
Sólo las personas que han sido reconciliadas con Dios, mediante el arrepentimiento y la fe en el Señor Jesucristo, tienen una buena historia, un testimonio real para compartir. La mayoría de las historias de personas, -amigos, vecinos, familiares, compañeros-, que hoy escuchamos son de devastación, de desconfianza, de inseguridad, de miedo. Tú puedes hablar de lo que ha pasado en tu vida con Cristo. Porque es real. Es cierto. Quien ha aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador, aprende a vivir confiando en Dios. Y este es un remedio que no podemos ocultar. Al compartir el mensaje de esperanza, estás libertando a otros de sus ataduras: “no puedo, mi destino es sufrir, ya no tiene caso, ya es tarde”, y otros más.
Dios ha diseñado el plan para que toda persona sea liberada del pecado y del poder del diablo. ¿Sabes quién les ayudará? Nosotros, quienes hemos sido reconciliados con Dios.
Los que hemos recibido el “oxígeno” espiritual, debemos acercarnos a nuestros amigos para mostrarles el camino de la libertad espiritual.
Constantino Varas de Valdez Contreras
Pastor de Proclamación, ICBG
04 noviembre 2009
DIA 32 Noviembre 4
LIBRES PARA MINISTRAR
El apóstol Pablo habla directamente a los creyentes, quienes conocen la verdadera libertad. La tienen por el llamado de Dios mediante la obra de Jesucristo. El vino “para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28).
Por eso no podemos pensar en esta libertad a la ligera, pues debemos recordar que nuestro Señor Jesucristo sufrió desprecio, burlas, humillaciones, una corona de espinas que sangraron su cabeza y rostro, una crucifixión que solo merecían los asesinos, ladrones y maleantes, o sea, tú y yo. Menos para quedarnos como cristianos carnales que toman como excusa el ser libres, como libertinaje para ser egoístas con el dinero y no diezmar (que es robarle a Dios), o dejar de ofrendarle (que es para expandir el evangelio y apoyar a viudas y huérfanos), y aun dejar de dar limosnas con excusa de que a quien se las damos lo usará malamente. Para darnos permiso de violar las leyes humanas que Dios permitió para bien de nosotros mismos.
La libertad que tienen los cristianos no es una plataforma desde la cual puedan pecar sin impedimentos ni consecuencias. La libertad cristiana no es para la satisfacción egoísta del individuo sino para servir a los demás. Cumpliendo de corazón los diez mandamientos, porque el que ama, los cumple todos. No por obligación sino por devoción que es la dedicación amorosa.
Agustín de Hipona lo resume así: “Ama y haz lo que quieras, porque de esta buena raíz del amor es imposible que brote ningún fruto malo”. Solo hay que preguntarnos a nosotros mismos: ¿es verdadero amor el que me impulsa a hacer lo que hago?
Libres no para hacer lo malo, sino para servir
"Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros". Gálatas 5:13
El apóstol Pablo habla directamente a los creyentes, quienes conocen la verdadera libertad. La tienen por el llamado de Dios mediante la obra de Jesucristo. El vino “para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28).
Por eso no podemos pensar en esta libertad a la ligera, pues debemos recordar que nuestro Señor Jesucristo sufrió desprecio, burlas, humillaciones, una corona de espinas que sangraron su cabeza y rostro, una crucifixión que solo merecían los asesinos, ladrones y maleantes, o sea, tú y yo. Menos para quedarnos como cristianos carnales que toman como excusa el ser libres, como libertinaje para ser egoístas con el dinero y no diezmar (que es robarle a Dios), o dejar de ofrendarle (que es para expandir el evangelio y apoyar a viudas y huérfanos), y aun dejar de dar limosnas con excusa de que a quien se las damos lo usará malamente. Para darnos permiso de violar las leyes humanas que Dios permitió para bien de nosotros mismos.
La libertad que tienen los cristianos no es una plataforma desde la cual puedan pecar sin impedimentos ni consecuencias. La libertad cristiana no es para la satisfacción egoísta del individuo sino para servir a los demás. Cumpliendo de corazón los diez mandamientos, porque el que ama, los cumple todos. No por obligación sino por devoción que es la dedicación amorosa.
Agustín de Hipona lo resume así: “Ama y haz lo que quieras, porque de esta buena raíz del amor es imposible que brote ningún fruto malo”. Solo hay que preguntarnos a nosotros mismos: ¿es verdadero amor el que me impulsa a hacer lo que hago?
Martha Patricia Ivich de Rodríguez
Líder en Ministerio Mujer, ICBG
03 noviembre 2009
DIA 31 Noviembre 3
LIBRES PARA MINISTRAR
Cuando hablamos de libertad por lo general viene a nuestra mente el rompimiento de ataduras, tal vez un preso libre, o una persona corriendo sin algún obstáculo.
La libertad verdadera es la que te da el Señor, cuando tú entregas tu vida sin reservas, El llena tu ser con Su Espíritu Santo y así estás preparado para vivir una vida de libertad plena; libre de ti mismo, para amar “libre del egoísmo”, aptos para ministrar cono lo hiciera el mismo Jesucristo, quien se despojó de sí mismo y tomó forma de siervo para servirte a ti y a mi. Piensa que por amor debes despojarte del egoísmo que te ata a tus necesidades, comodidades o al propio dolor y así, comenzar a ministrar a otros.
En Hechos 4:36:37, vemos como José, apodado Bernabé, con el poder liberador del Espíritu Santo se despojó de las comodidades y vio las necesidades del prójimo para así y estuvo dispuesto a compartir de los suyo para aquel prójimo que así lo necesitaba. Simplemente gozó de libertad al ministrar a los demás.
Ahora tú y yo tenemos ese poder para liberarnos del egoísmo y así somos capaces para ministrar a otros. No nos quedemos viviendo esperando que alguien venga y nos sirva, esperando lo que nos tengan que dar, y viendo la forma en cómo lo van a hacer. Sino por el contrario, tenemos que ponernos a pensar: ¿A quien puedo servir hoy? Servir es ministrar.
Hace 10 años una iglesia dejó a un lado sus horas de sueño y ministró mi vida y la de mi esposo. En una plataforma de urgencias, por más de 2 horas ministraron mi vida y la de muchos ahí presentes ajenos a la situación. Ese día fue de impacto para todas ellas y por su puesto para mí; esa iglesia es mi iglesia hoy en día y estoy segura que cada que se presenta una oportunidad de servicio lo sigue haciendo igual que en aquel entonces.
Únete a ese poder liberador y Ministra con lo que Dios te dio, esos dones, talentos y habilidades y úsalos en su nombre porque por Él, de Él y para Él fuimos creados. “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” Romanos 11:36.
Libres del Egoísmo
“36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre,37 como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles” Hechos 4:36-37 (RV60)
Cuando hablamos de libertad por lo general viene a nuestra mente el rompimiento de ataduras, tal vez un preso libre, o una persona corriendo sin algún obstáculo.
La libertad verdadera es la que te da el Señor, cuando tú entregas tu vida sin reservas, El llena tu ser con Su Espíritu Santo y así estás preparado para vivir una vida de libertad plena; libre de ti mismo, para amar “libre del egoísmo”, aptos para ministrar cono lo hiciera el mismo Jesucristo, quien se despojó de sí mismo y tomó forma de siervo para servirte a ti y a mi. Piensa que por amor debes despojarte del egoísmo que te ata a tus necesidades, comodidades o al propio dolor y así, comenzar a ministrar a otros.
En Hechos 4:36:37, vemos como José, apodado Bernabé, con el poder liberador del Espíritu Santo se despojó de las comodidades y vio las necesidades del prójimo para así y estuvo dispuesto a compartir de los suyo para aquel prójimo que así lo necesitaba. Simplemente gozó de libertad al ministrar a los demás.
Ahora tú y yo tenemos ese poder para liberarnos del egoísmo y así somos capaces para ministrar a otros. No nos quedemos viviendo esperando que alguien venga y nos sirva, esperando lo que nos tengan que dar, y viendo la forma en cómo lo van a hacer. Sino por el contrario, tenemos que ponernos a pensar: ¿A quien puedo servir hoy? Servir es ministrar.
Hace 10 años una iglesia dejó a un lado sus horas de sueño y ministró mi vida y la de mi esposo. En una plataforma de urgencias, por más de 2 horas ministraron mi vida y la de muchos ahí presentes ajenos a la situación. Ese día fue de impacto para todas ellas y por su puesto para mí; esa iglesia es mi iglesia hoy en día y estoy segura que cada que se presenta una oportunidad de servicio lo sigue haciendo igual que en aquel entonces.
Únete a ese poder liberador y Ministra con lo que Dios te dio, esos dones, talentos y habilidades y úsalos en su nombre porque por Él, de Él y para Él fuimos creados. “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” Romanos 11:36.
Aída C. Vázquez
Líder de la Unión Femenil Misionera, ICBG
02 noviembre 2009
DIA 30 Noviembre 2
LIBRES PARA MINISTRAR
Uno de mis “pasatiempos” favoritos es leer. Además tengo la bendición de no sufrir ningún tipo de mareo al viajar. Y como cada fin de semana tenía que viajar solo 3 horas del Seminario a Cuautla, Morelos, y 3 horas más de regreso, pues ¡devoraba todos los libros que podía! Aun recuerdo como si hubiese sido ayer, aquella tarde hace 16 años, llegando a Oaxtepec fui atrapado por la lectura de la experiencia del hermano Robert Barclay, quien vivió hace más de 300 años. Su relato no sólo me transportó en la imaginación a aquel lugar, también Dios lo usó para despertar el anhelo por disfrutar algún día de lo mismo.
“Recibí la Verdad y testifico de ella no por la fuerza de los argumentos o por la disquisición de cada doctrina y la convicción de mis pensamientos, sino por haber sido secretamente cautivado por esta vida. Porque cuando entré a las reuniones silenciosas del pueblo de Dios sentí que en ellas había un poder secreto que impactó mi corazón; al dejarlo obrar, descubrí que se debilitaba el mal en mí, pero el bien se fortalecía. Fue así como llegué a estar tan unido e identificado con ellos, deseando más y más de este poder y vida que me hacen sentirme perfectamente redimido. Y, ciertamente, este es el camino más seguro para llegar a ser un cristiano” (Citado en Samuel Shoemaker, The Church Alive, p. 101).
Robert Barclay estaba hablando sobre grupos pequeños de cristianos que se reunían en las casas. Ahí, en el nivel más íntimo y personal, no mediante argumentos o el debate de las ideas, sino por el poder en la vida de cada persona ahí reunida, este prolífico escritor de antaño fue cautivado por el Señor.
Las posibilidades de experimentar lo que el texto de este día describe se incrementan en este tipo de reuniones: unos cuantos, tal vez unos 8, que cuando se reúnen cada quien trae algo para edificar a los demás. Alguien viene con una alabanza para compartir, otro ha preparado un pasaje de la Biblia que Dios utilizó para edificarle, una señora ha preparado un delicioso pan que comparte con los demás durante la reunión, alguien habla desafiando al grupo para desarrollar un acto de servicio en el jardín de niños del barrio que requiere mantenimiento y una señora anciana ha tejido una bufanda para el hijito de una familia que está pasando penurias económicas. Cada que asistas a un grupo pequeño, pídele a Dios que te muestre cómo puedes contribuir para la edificación de los demás.
Todos tienen algo para contribuir a la edificación de los demás
“26 ¿Qué concluimos, hermanos? Que cuando se reúnan, cada uno puede tener un himno, una enseñanza, una revelación, un mensaje en lenguas, o una interpretación. Todo esto debe hacerse para la edificación de la iglesia” 1 Corintios 14:26 (NVI).
Uno de mis “pasatiempos” favoritos es leer. Además tengo la bendición de no sufrir ningún tipo de mareo al viajar. Y como cada fin de semana tenía que viajar solo 3 horas del Seminario a Cuautla, Morelos, y 3 horas más de regreso, pues ¡devoraba todos los libros que podía! Aun recuerdo como si hubiese sido ayer, aquella tarde hace 16 años, llegando a Oaxtepec fui atrapado por la lectura de la experiencia del hermano Robert Barclay, quien vivió hace más de 300 años. Su relato no sólo me transportó en la imaginación a aquel lugar, también Dios lo usó para despertar el anhelo por disfrutar algún día de lo mismo.
“Recibí la Verdad y testifico de ella no por la fuerza de los argumentos o por la disquisición de cada doctrina y la convicción de mis pensamientos, sino por haber sido secretamente cautivado por esta vida. Porque cuando entré a las reuniones silenciosas del pueblo de Dios sentí que en ellas había un poder secreto que impactó mi corazón; al dejarlo obrar, descubrí que se debilitaba el mal en mí, pero el bien se fortalecía. Fue así como llegué a estar tan unido e identificado con ellos, deseando más y más de este poder y vida que me hacen sentirme perfectamente redimido. Y, ciertamente, este es el camino más seguro para llegar a ser un cristiano” (Citado en Samuel Shoemaker, The Church Alive, p. 101).
Robert Barclay estaba hablando sobre grupos pequeños de cristianos que se reunían en las casas. Ahí, en el nivel más íntimo y personal, no mediante argumentos o el debate de las ideas, sino por el poder en la vida de cada persona ahí reunida, este prolífico escritor de antaño fue cautivado por el Señor.
Las posibilidades de experimentar lo que el texto de este día describe se incrementan en este tipo de reuniones: unos cuantos, tal vez unos 8, que cuando se reúnen cada quien trae algo para edificar a los demás. Alguien viene con una alabanza para compartir, otro ha preparado un pasaje de la Biblia que Dios utilizó para edificarle, una señora ha preparado un delicioso pan que comparte con los demás durante la reunión, alguien habla desafiando al grupo para desarrollar un acto de servicio en el jardín de niños del barrio que requiere mantenimiento y una señora anciana ha tejido una bufanda para el hijito de una familia que está pasando penurias económicas. Cada que asistas a un grupo pequeño, pídele a Dios que te muestre cómo puedes contribuir para la edificación de los demás.
Miguel Angel Otero Hernández
Pastor de Educación, ICBG
31 octubre 2009
DIA 29 - Noviembre 1
LIBRES PARA MINISTRAR
Nos consideramos buenos o malos cristianos dependiendo, según nosotros, del compromiso que tengamos con nuestra iglesia; si asistimos regularmente a los servicios, si leemos la Biblia y oramos, si diezmamos, si participamos en un ministerio… Cuando estudié la carrera de medicina, asistí a la facultad, leí y estudie muchos libros, invertí dinero, hice prácticas y realicé mi servicio social junto con muchos compañeros, algunos más sobresalientes. Pero en la practica de nuestro ejercicio profesional, como se dice “otro gallo nos cantó”. Algunos especialistas sólo consultan a quienes pueden pagar sus honorarios; otros, pudiendo hacer algo por los demás no lo hacen argumentando carga laboral o justificando que nada se puede hacer por el paciente. De la misma manera, nosotros podemos sentirnos superiores espiritualmente ya que tenemos el conocimiento de la verdad en Jesucristo. Y aunque El es la verdad, consideramos a nuestro prójimo no merecedor (por su condición espiritual) de compartirle de todo lo que tenemos y sabemos hacer. Para el proverbista esto es pecado. Recordemos que el espíritu cristiano está enfocado en el servicio a los demás y no al de nosotros mismos. Si pudiendo hacer algo por el prójimo no lo hacemos, lo estamos menospreciando y cometemos pecado. “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4:17).
La palabra misericordia significa dar o recibir lo que no se merece. Esta debe ser una actitud característica de todo cristiano. Se nos invita a ser misericordiosos con los pobres, pero no solo con aquellos que viven en situación económica precaria, a quienes no debemos olvidar extenderles la mano; sino también con los pobres del conocimiento de la verdad, con todos aquellos que viven alejados de Jesucristo y con quienes convivimos día a día. Se menciona además que ya es bienaventurado quien tiene misericordia. Nuestro Señor lo reafirma en Mateo 5:7.
Estemos concientes que nuestro compromiso no se limita al servicio que realizamos para nuestra iglesia. Debemos mostrar nuestro amor a Jesucristo teniendo misericordia con los que no han sido alcanzados, nuestros familiares, compañeros de escuela y trabajo, nuestros vecinos y con quienes nos topemos el día de hoy. Y que al actuar con misericordia, lo hagamos “con alegría” (Romanos 12:8).
¿De qué manera se han beneficiado los demás de lo que Dios te ha dado?
“Peca el que menosprecia a su prójimo; Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado.” Proverbios 14:21
Nos consideramos buenos o malos cristianos dependiendo, según nosotros, del compromiso que tengamos con nuestra iglesia; si asistimos regularmente a los servicios, si leemos la Biblia y oramos, si diezmamos, si participamos en un ministerio… Cuando estudié la carrera de medicina, asistí a la facultad, leí y estudie muchos libros, invertí dinero, hice prácticas y realicé mi servicio social junto con muchos compañeros, algunos más sobresalientes. Pero en la practica de nuestro ejercicio profesional, como se dice “otro gallo nos cantó”. Algunos especialistas sólo consultan a quienes pueden pagar sus honorarios; otros, pudiendo hacer algo por los demás no lo hacen argumentando carga laboral o justificando que nada se puede hacer por el paciente. De la misma manera, nosotros podemos sentirnos superiores espiritualmente ya que tenemos el conocimiento de la verdad en Jesucristo. Y aunque El es la verdad, consideramos a nuestro prójimo no merecedor (por su condición espiritual) de compartirle de todo lo que tenemos y sabemos hacer. Para el proverbista esto es pecado. Recordemos que el espíritu cristiano está enfocado en el servicio a los demás y no al de nosotros mismos. Si pudiendo hacer algo por el prójimo no lo hacemos, lo estamos menospreciando y cometemos pecado. “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4:17).
La palabra misericordia significa dar o recibir lo que no se merece. Esta debe ser una actitud característica de todo cristiano. Se nos invita a ser misericordiosos con los pobres, pero no solo con aquellos que viven en situación económica precaria, a quienes no debemos olvidar extenderles la mano; sino también con los pobres del conocimiento de la verdad, con todos aquellos que viven alejados de Jesucristo y con quienes convivimos día a día. Se menciona además que ya es bienaventurado quien tiene misericordia. Nuestro Señor lo reafirma en Mateo 5:7.
Estemos concientes que nuestro compromiso no se limita al servicio que realizamos para nuestra iglesia. Debemos mostrar nuestro amor a Jesucristo teniendo misericordia con los que no han sido alcanzados, nuestros familiares, compañeros de escuela y trabajo, nuestros vecinos y con quienes nos topemos el día de hoy. Y que al actuar con misericordia, lo hagamos “con alegría” (Romanos 12:8).
José de Jesús González
Colaborador en Brigadas Médicas y Discipulador, ICBG.
DIA 28 Octubre 31
LIBRES PARA MINISTRAR
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” Colosenses 3:17.
El pasaje de hoy es una orden que abarca todo lo que hacemos; absolutamente todo se debe hacer en el nombre del Señor Jesús. No hay división entre lo espiritual y lo secular. “En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” 1 Corintios 10:31 (NVI). Todo lo que hacemos en casa y fuera de ella, al jugar o trabajar, Dios quiere que lo haga para su gloria.
El pasaje de hoy también nos dice que hagamos lo que hagamos, sea lo que decimos o lo que vivimos, las creencias o la conducta, lo realizamos con una norma que tenemos presente en la mente: el "nombre del Señor Jesús". Esto quiere decir bajo su autoridad y su aprobación. Todo lo que hacemos debe enmarcarse en la motivación de la aprobación de Jesús. Esto aclarará cualquier duda de egoísmo en nuestro servicio. El saber que Jesús da su aprobación nos da dignidad y propósito a todo lo que hacemos por él. Cuando un producto lleva un nombre, indica las normas de calidad. Si oímos "Ford", es una norma determinada. Si oímos "Lincoln", pues es otro estándar. Hacemos las compras tomando en cuenta el nombre del producto. El nombre hace la diferencia. En el cristianismo es el nombre del Señor Jesús lo que hace la diferencia. Él es la norma por la cual la vida es medida.
Jesús nunca tuvo que lamentar nada de lo que había dicho. Nunca confesó un acto de aberración. Su nombre es sinónimo de integridad, calidad, perfección y honestidad. Así que hagamos lo que hagamos, debe ser hecho en su nombre. Nadie está exento de esta norma de acción. Dios no nos requiere para una tarea insignificante o sin valor. El acto más pequeño bajo su norma tiene un significado trascendente en la vida cristiana. Nada es demasiado pequeño. Nada es demasiado común. Dios no nos quiere para cualquier cosa ni espera que actuemos con indiferencia hacia sus encargos. Tenga en cuenta que Pablo no da una regla para cada situación. Él nos da un principio general. Él dice simplemente que midamos todos los motivos con la norma o el criterio de Cristo.
Todo lo que hacemos en el trabajo o en el hogar o en el juego, si lo hacemos con esta norma entonces será bendecido y tendrá consecuencias eternas. Este es el principio para hoy: Jesús es la norma por la cual medimos la dirección de nuestras vidas. Todo lo que decimos y hacemos se debe someter al Señorío de Cristo. Cada uno de nosotros es responsable de vivir bajo el nombre de Cristo. No hay que darle este derecho a alguien más. Jesús es la norma de conducta, él es nuestro estándar.
Todo lo que hacemos debe ser hecho en la autoridad y la fuerza de Cristo. Todo lo que hacemos está motivado por nuestra relación con él. Cada acto puede ser un acto de adoración. Dios quiere que hagamos todas las cosas en el nombre de nuestro Señor Jesús. Mi nombre me representa a mí mismo. Que el nombre de Jesús sea el que te represente. Ya sea que laves los platos, barras el piso, pintes la casa o trabajes, que representes a Jesús. Tenemos que asegurarnos que todo lo que hacemos es digno de su NOMBRE.
Ministrando bajo la Norma de Jesús
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” Colosenses 3:17.
El pasaje de hoy es una orden que abarca todo lo que hacemos; absolutamente todo se debe hacer en el nombre del Señor Jesús. No hay división entre lo espiritual y lo secular. “En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” 1 Corintios 10:31 (NVI). Todo lo que hacemos en casa y fuera de ella, al jugar o trabajar, Dios quiere que lo haga para su gloria.
El pasaje de hoy también nos dice que hagamos lo que hagamos, sea lo que decimos o lo que vivimos, las creencias o la conducta, lo realizamos con una norma que tenemos presente en la mente: el "nombre del Señor Jesús". Esto quiere decir bajo su autoridad y su aprobación. Todo lo que hacemos debe enmarcarse en la motivación de la aprobación de Jesús. Esto aclarará cualquier duda de egoísmo en nuestro servicio. El saber que Jesús da su aprobación nos da dignidad y propósito a todo lo que hacemos por él. Cuando un producto lleva un nombre, indica las normas de calidad. Si oímos "Ford", es una norma determinada. Si oímos "Lincoln", pues es otro estándar. Hacemos las compras tomando en cuenta el nombre del producto. El nombre hace la diferencia. En el cristianismo es el nombre del Señor Jesús lo que hace la diferencia. Él es la norma por la cual la vida es medida.
Jesús nunca tuvo que lamentar nada de lo que había dicho. Nunca confesó un acto de aberración. Su nombre es sinónimo de integridad, calidad, perfección y honestidad. Así que hagamos lo que hagamos, debe ser hecho en su nombre. Nadie está exento de esta norma de acción. Dios no nos requiere para una tarea insignificante o sin valor. El acto más pequeño bajo su norma tiene un significado trascendente en la vida cristiana. Nada es demasiado pequeño. Nada es demasiado común. Dios no nos quiere para cualquier cosa ni espera que actuemos con indiferencia hacia sus encargos. Tenga en cuenta que Pablo no da una regla para cada situación. Él nos da un principio general. Él dice simplemente que midamos todos los motivos con la norma o el criterio de Cristo.
Todo lo que hacemos en el trabajo o en el hogar o en el juego, si lo hacemos con esta norma entonces será bendecido y tendrá consecuencias eternas. Este es el principio para hoy: Jesús es la norma por la cual medimos la dirección de nuestras vidas. Todo lo que decimos y hacemos se debe someter al Señorío de Cristo. Cada uno de nosotros es responsable de vivir bajo el nombre de Cristo. No hay que darle este derecho a alguien más. Jesús es la norma de conducta, él es nuestro estándar.
Todo lo que hacemos debe ser hecho en la autoridad y la fuerza de Cristo. Todo lo que hacemos está motivado por nuestra relación con él. Cada acto puede ser un acto de adoración. Dios quiere que hagamos todas las cosas en el nombre de nuestro Señor Jesús. Mi nombre me representa a mí mismo. Que el nombre de Jesús sea el que te represente. Ya sea que laves los platos, barras el piso, pintes la casa o trabajes, que representes a Jesús. Tenemos que asegurarnos que todo lo que hacemos es digno de su NOMBRE.
Irving Barrera
Diácono y Presidente del Ministerio de Comunión, ICBG
30 octubre 2009
DIA 27 Octubre 30
LIBRES PARA MINISTRAR
La libertad es un derecho y un privilegio, pero la disfruta más aquel que por circunstancias de la vida su libertad se vio restringida conscientemente. Tal es el caso de un alto funcionario del Estado de Jalisco, el cual injustamente fue encarcelado como consecuencia de las explosiones del 22 de Abril de 1992 en la ciudad de Guadalajara. Después de pasar más de un año en prisión, al salir manifestó su alegría de recuperar aquello que no se había dado cuenta cuánto valía porque lo daba como un hecho: su libertad. Después de este suceso, dedicó parte de su tiempo y su peso político para ayudar a liberar a aquellos que conoció en prisión y que al igual que él, estaban injustamente ahí.
Pero aquellos que se han pasado parte de su vida encadenados al pecado sin darse cuenta, quizás ellos consideran que están libres, pues su mundo ha sido restringido desde su nacimiento y no conocen otra vida… ¡hasta que tienen un encuentro con Cristo! Si usted es de estos últimos, si ha recibido a Cristo como su Salvador personal, entonces usted se da cuenta que ha sido liberado del pecado y del poder de satanás por medio de la victoria de Cristo en la cruz. Las cadenas que lo mantenían atado ya no existen y entonces usted empieza a vivir la verdadera libertad.
Cómo poder demostrar nuestro agradecimiento al Señor por esa experiencia de libertad recién adquirida, cómo usar esa libertad que ahora experimenta, simplemente siga las instrucciones que se encuentran en el pasaje de hoy, el cual nos muestra los deberes de una vida en Cristo. Es entonces claro que como cristianos debemos volver nuestros ojos a nuestro prójimo más que a nosotros mismos. Al igual que aquel funcionario, ahora liberados, debemos de ayudar a aquellos que se encuentran en el calabozo de Satanás, envueltos en el pecado. Ya conocemos a Cristo, ahora si estamos en posibilidad de llevar el evangelio de salvación a quienes nos rodean, ministrándoles en cualquier circunstancia, sin importar donde nos encontremos. Como lo dice el versículo 11 de Romanos 12.
Ahora somos libres para ministrar, con interés y atención, llevando la palabra a los necesitados, sin importar el momento, no permitiendo que la pereza nos arrastre, con un espíritu ferviente el cual solo puede obtenerse por la gratitud que debemos demostrarle al Señor, ya que como termina ese versículo 11, lo que estamos haciendo es efectivamente servir al Señor, pues estaremos cumpliendo la gran comisión.
Queridos hermanos, gocemos de esa libertad que sólo el amor de Cristo ofrece, usando positivamente esa libertad ministrando a nuestro prójimo. Así también estaremos cumpliendo con el Gran Mandamiento, “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
La libertad es un derecho y un privilegio
“Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Romanos 12:10-11).
La libertad es un derecho y un privilegio, pero la disfruta más aquel que por circunstancias de la vida su libertad se vio restringida conscientemente. Tal es el caso de un alto funcionario del Estado de Jalisco, el cual injustamente fue encarcelado como consecuencia de las explosiones del 22 de Abril de 1992 en la ciudad de Guadalajara. Después de pasar más de un año en prisión, al salir manifestó su alegría de recuperar aquello que no se había dado cuenta cuánto valía porque lo daba como un hecho: su libertad. Después de este suceso, dedicó parte de su tiempo y su peso político para ayudar a liberar a aquellos que conoció en prisión y que al igual que él, estaban injustamente ahí.
Pero aquellos que se han pasado parte de su vida encadenados al pecado sin darse cuenta, quizás ellos consideran que están libres, pues su mundo ha sido restringido desde su nacimiento y no conocen otra vida… ¡hasta que tienen un encuentro con Cristo! Si usted es de estos últimos, si ha recibido a Cristo como su Salvador personal, entonces usted se da cuenta que ha sido liberado del pecado y del poder de satanás por medio de la victoria de Cristo en la cruz. Las cadenas que lo mantenían atado ya no existen y entonces usted empieza a vivir la verdadera libertad.
Cómo poder demostrar nuestro agradecimiento al Señor por esa experiencia de libertad recién adquirida, cómo usar esa libertad que ahora experimenta, simplemente siga las instrucciones que se encuentran en el pasaje de hoy, el cual nos muestra los deberes de una vida en Cristo. Es entonces claro que como cristianos debemos volver nuestros ojos a nuestro prójimo más que a nosotros mismos. Al igual que aquel funcionario, ahora liberados, debemos de ayudar a aquellos que se encuentran en el calabozo de Satanás, envueltos en el pecado. Ya conocemos a Cristo, ahora si estamos en posibilidad de llevar el evangelio de salvación a quienes nos rodean, ministrándoles en cualquier circunstancia, sin importar donde nos encontremos. Como lo dice el versículo 11 de Romanos 12.
Ahora somos libres para ministrar, con interés y atención, llevando la palabra a los necesitados, sin importar el momento, no permitiendo que la pereza nos arrastre, con un espíritu ferviente el cual solo puede obtenerse por la gratitud que debemos demostrarle al Señor, ya que como termina ese versículo 11, lo que estamos haciendo es efectivamente servir al Señor, pues estaremos cumpliendo la gran comisión.
Queridos hermanos, gocemos de esa libertad que sólo el amor de Cristo ofrece, usando positivamente esa libertad ministrando a nuestro prójimo. Así también estaremos cumpliendo con el Gran Mandamiento, “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Jorge Sergio Chimal
Miembro del Coro “El Mesías” y miembro del equipo del 50 Aniversario, ICBG
29 octubre 2009
DIA 26 Octubre 29
LIBRES PARA SERVIR
La naturaleza humana está llena de intereses egoístas, todos deseamos por naturaleza ser amos y no siervos, dominar y no ser dominados, ser jefes y no súbditos. Desde el inicio de la humanidad siempre ha existido una encarnizada lucha por el poder. Por eso, en toda su historia ha habido injusticia de los más fuertes sobre los mas débiles, imperios y dominios obligados que han distorsionado el plan de Dios para una sociedad sana.
En el aspecto espiritual es muy diferente, más bien, totalmente opuesto; la grandeza o la autoridad se obtiene siendo un siervo humilde de todos los demás. ¿Quieres ser grande en el Reino de Dios? Considera esto:
Necesitas ser siervo voluntario de todos. Debes estar dispuesto a cubrir espontáneamente las necesidades espirituales, emocionales y materiales de los que te rodean. Así lo hizo Bernabé (Hechos 4:36). También deberás ceder algunos de tus derechos por los demás en beneficio de ellos con sinceridad. Pablo es un buen ejemplo de ello (Hechos 4:36-37). Así mismo necesitas invertir tiempo y dinero para satisfacer el vacío que los otros tengan, según la voluntad de Dios, como “El Buen Samaritano (Lucas 10:25-37). Y debes hacerlo en amor sincero y en humildad para la gloria de Dios. Así lo hizo Felipe (Hechos 8:26-39).
Necesitas seguir el ejemplo de Jesucristo (el Hijo del Hombre) como siervo y soberano de la humanidad. Cristo, aunque se hizo totalmente humano nunca dejó de ser totalmente divino y fue un siervo humilde (Filipenses 2:5-8). El, aunque es el Rey de Reyes y Señor de Señores, no nació, ni vivió en palacios ostentosos, sino en un establo y fue un siervo manso (Apocalipsis 1:5). Nuestro Señor, aunque no cometió ningún pecado, murió en sustitución de todos los pecadores para salvarnos. Este es el mayor servicio que jamás ha existido (1 Pedro 2:21-24). Y Cristo, aunque es el Juez Supremo, también es nuestro abogado si le aceptamos como Señor y Salvador arrepentidos de pecado. ¡Qué gran siervo! (1 Juan 2:1-2).
Para ser grande en el Reino de Dios, para ser reconocido como autoridad espiritual, para aspirar a un galardón eterno y justo. Es necesario servir como lo hizo Cristo, seguir sus pasos, pisar donde pisó sin temor al Calvario humillante, seguirlo como el máximo ejemplo hasta la gloria celestial (Hebreos 13:20-21).
Siervos en la tierra, grandes en el Reino
“Y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será el siervo de todos. Por que ni aun el hijo del hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Marcos 10:44-45 (NVI)
La naturaleza humana está llena de intereses egoístas, todos deseamos por naturaleza ser amos y no siervos, dominar y no ser dominados, ser jefes y no súbditos. Desde el inicio de la humanidad siempre ha existido una encarnizada lucha por el poder. Por eso, en toda su historia ha habido injusticia de los más fuertes sobre los mas débiles, imperios y dominios obligados que han distorsionado el plan de Dios para una sociedad sana.
En el aspecto espiritual es muy diferente, más bien, totalmente opuesto; la grandeza o la autoridad se obtiene siendo un siervo humilde de todos los demás. ¿Quieres ser grande en el Reino de Dios? Considera esto:
Necesitas ser siervo voluntario de todos. Debes estar dispuesto a cubrir espontáneamente las necesidades espirituales, emocionales y materiales de los que te rodean. Así lo hizo Bernabé (Hechos 4:36). También deberás ceder algunos de tus derechos por los demás en beneficio de ellos con sinceridad. Pablo es un buen ejemplo de ello (Hechos 4:36-37). Así mismo necesitas invertir tiempo y dinero para satisfacer el vacío que los otros tengan, según la voluntad de Dios, como “El Buen Samaritano (Lucas 10:25-37). Y debes hacerlo en amor sincero y en humildad para la gloria de Dios. Así lo hizo Felipe (Hechos 8:26-39).
Necesitas seguir el ejemplo de Jesucristo (el Hijo del Hombre) como siervo y soberano de la humanidad. Cristo, aunque se hizo totalmente humano nunca dejó de ser totalmente divino y fue un siervo humilde (Filipenses 2:5-8). El, aunque es el Rey de Reyes y Señor de Señores, no nació, ni vivió en palacios ostentosos, sino en un establo y fue un siervo manso (Apocalipsis 1:5). Nuestro Señor, aunque no cometió ningún pecado, murió en sustitución de todos los pecadores para salvarnos. Este es el mayor servicio que jamás ha existido (1 Pedro 2:21-24). Y Cristo, aunque es el Juez Supremo, también es nuestro abogado si le aceptamos como Señor y Salvador arrepentidos de pecado. ¡Qué gran siervo! (1 Juan 2:1-2).
Para ser grande en el Reino de Dios, para ser reconocido como autoridad espiritual, para aspirar a un galardón eterno y justo. Es necesario servir como lo hizo Cristo, seguir sus pasos, pisar donde pisó sin temor al Calvario humillante, seguirlo como el máximo ejemplo hasta la gloria celestial (Hebreos 13:20-21).
Héctor Correa Vázquez
Pastor principal
28 octubre 2009
DIA 25 Octubre 28
LIBRES PARA MADURAR
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” Josué 1:8-9.
Dios nos ha dado libertad para tomar decisiones en nuestra vida y ellas nos llevan a resultados que de una manera u otra nos ayudan a crecer. Pero no hablamos solo de un creciendo emocional sino también espiritual. Para ello debemos tener siempre en cuenta nuestras decisiones tomando en cuenta la palabra y mandatos de nuestro Dios en sus escrituras, como dice 1 Corintios 6:12, “todas las cosas me son lícitas, más no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.”
Somos libres para tomar decisiones y esto incluye libertad para crecer en Cristo o no. Tú y yo decidimos qué clase de vida vamos a llevar. Cuando el pasaje de hoy menciona, “nunca se apartará de tu boca esté libro de la ley”, Dios le estaba indicando a Josué el camino a la madurez. Esa es la mejor manera de conservar nuestras vidas enfocadas en Cristo y crecer conforme a su voluntad, descubriendo el propósito para el que fuimos formados. Cuando leemos, “sino que de día y de noche meditaré en él” podemos ver que para crecer y madurar podríamos caminar con solo una lectura cada domingo, o podríamos leerla diariamente y aplicarla en nuestras vida para Dios y a nuestros semejantes.
El pasaje sigue diciendo, “para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito.” Tomemos como ejemplo cuando estábamos en la escuela. Muchas veces nos explicaron cómo las plantas crecían y necesitaban de la luz del sol para desarrollarse, pero no fue hasta que hicimos el experimento del fríjol en algodón para que pudiéramos ver aquella plantita crecer y así comprender mejor cómo sucede. Así es también nuestra vida en Cristo, podemos leer diario su palabra pero si no la ponemos en práctica nunca la entenderemos por completo.
“Porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” La última parte es una promesa de Dios; cuando pones como guía en tu vida su palabra y la practicas para crecer y madurar, viene la bendición a tu vida. No cabe duda que la promesa mas fuerte está al final, “mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Nos pide algo que sabe que podemos cumplir; leer su palabra y hacerla practica en nuestras vidas, y al hacerlo no será solos, sino que El estará acompañándonos y nos apoyará para que esto sea una realidad, crezcamos y maduremos conforme a su voluntad. “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6.
Somos libres para crecer en Cristo o no hacerlo
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” Josué 1:8-9.
Dios nos ha dado libertad para tomar decisiones en nuestra vida y ellas nos llevan a resultados que de una manera u otra nos ayudan a crecer. Pero no hablamos solo de un creciendo emocional sino también espiritual. Para ello debemos tener siempre en cuenta nuestras decisiones tomando en cuenta la palabra y mandatos de nuestro Dios en sus escrituras, como dice 1 Corintios 6:12, “todas las cosas me son lícitas, más no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.”
Somos libres para tomar decisiones y esto incluye libertad para crecer en Cristo o no. Tú y yo decidimos qué clase de vida vamos a llevar. Cuando el pasaje de hoy menciona, “nunca se apartará de tu boca esté libro de la ley”, Dios le estaba indicando a Josué el camino a la madurez. Esa es la mejor manera de conservar nuestras vidas enfocadas en Cristo y crecer conforme a su voluntad, descubriendo el propósito para el que fuimos formados. Cuando leemos, “sino que de día y de noche meditaré en él” podemos ver que para crecer y madurar podríamos caminar con solo una lectura cada domingo, o podríamos leerla diariamente y aplicarla en nuestras vida para Dios y a nuestros semejantes.
El pasaje sigue diciendo, “para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito.” Tomemos como ejemplo cuando estábamos en la escuela. Muchas veces nos explicaron cómo las plantas crecían y necesitaban de la luz del sol para desarrollarse, pero no fue hasta que hicimos el experimento del fríjol en algodón para que pudiéramos ver aquella plantita crecer y así comprender mejor cómo sucede. Así es también nuestra vida en Cristo, podemos leer diario su palabra pero si no la ponemos en práctica nunca la entenderemos por completo.
“Porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” La última parte es una promesa de Dios; cuando pones como guía en tu vida su palabra y la practicas para crecer y madurar, viene la bendición a tu vida. No cabe duda que la promesa mas fuerte está al final, “mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Nos pide algo que sabe que podemos cumplir; leer su palabra y hacerla practica en nuestras vidas, y al hacerlo no será solos, sino que El estará acompañándonos y nos apoyará para que esto sea una realidad, crezcamos y maduremos conforme a su voluntad. “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6.
Mónica Urbina
Líder Unión de Jóvenes “Kaleo” y productora de “Los Sonidos de la Pasión”, ICBG
27 octubre 2009
DIA 24 Octubre 27
LIBRES PARA MADURAR
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8: 31-32
-¿Qué es la verdad? -preguntó Pilato a Jesús en una ocasión… pero no esperó la respuesta, se retiró de su presencia. El, como todo buen romano ilustrado, estaba al tanto de todas las doctrinas filosóficas de su tiempo, pero no entendió el planteamiento de Jesús. ¡Claro!, si los judíos mismos estaban desconcertados. Jesús no estaba hablando de filosofía, ni de conocimiento intelectual, él estaba hablando de una nueva forma de vivir que mostraba con su ejemplo de manera perfecta.
En Juan 14:6 vemos que Jesús dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. De aquí se deduce que “la verdad” no es un conjunto de datos, de pensamientos estructurados, de ideas bonitas, etc. “La verdad” es una persona, es ÉL… Dios mismo hecho carne y sangre, o sea un ser humano real en el tiempo y en el espacio -Jesús-. “La verdad” no es un estado místico al que vas a llegar por aislamiento y ejercicios de respiración. “La verdad” es una persona que tiene la capacidad de comunicarse contigo y que está pidiendo que lo sigas, que le obedezcas, que adoptes una nueva forma de vivir a pesar de los pesares, no por un momento, no por una temporada, sino de manera constante, ya que solo entonces te conviertes en un verdadero discípulo de Jesús. Entonces él, Jesús, te dará la libertad espiritual, porque él es “la verdad”, la libertad espiritual no se conquista, se recibe como un don. Es decir que mientras yo no sea un verdadero discípulo de Jesús, yo soy esclavo del pecado, de las faltas, de los errores, de los extravíos. No puedo madurar espiritualmente, quiero pero no puedo.
Y en la medida que conozco a Jesús, su naturaleza, su deidad, su ministerio, su misión, su gracia, etc., en esa medida voy a madurar espiritualmente y eso tiene que reflejarse en mi manera de vivir, como dice 2 Corintios 3:18, “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.
De manera que tenemos que parecernos cada día más y más en carácter a nuestro Señor Jesucristo aunque con nuestra propia personalidad, con nuestra propia individualidad que nos ha sido dada en ese don maravilloso que es nuestra vida nueva en Cristo.
Jesús es la verdad que te hace libre
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8: 31-32
-¿Qué es la verdad? -preguntó Pilato a Jesús en una ocasión… pero no esperó la respuesta, se retiró de su presencia. El, como todo buen romano ilustrado, estaba al tanto de todas las doctrinas filosóficas de su tiempo, pero no entendió el planteamiento de Jesús. ¡Claro!, si los judíos mismos estaban desconcertados. Jesús no estaba hablando de filosofía, ni de conocimiento intelectual, él estaba hablando de una nueva forma de vivir que mostraba con su ejemplo de manera perfecta.
En Juan 14:6 vemos que Jesús dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. De aquí se deduce que “la verdad” no es un conjunto de datos, de pensamientos estructurados, de ideas bonitas, etc. “La verdad” es una persona, es ÉL… Dios mismo hecho carne y sangre, o sea un ser humano real en el tiempo y en el espacio -Jesús-. “La verdad” no es un estado místico al que vas a llegar por aislamiento y ejercicios de respiración. “La verdad” es una persona que tiene la capacidad de comunicarse contigo y que está pidiendo que lo sigas, que le obedezcas, que adoptes una nueva forma de vivir a pesar de los pesares, no por un momento, no por una temporada, sino de manera constante, ya que solo entonces te conviertes en un verdadero discípulo de Jesús. Entonces él, Jesús, te dará la libertad espiritual, porque él es “la verdad”, la libertad espiritual no se conquista, se recibe como un don. Es decir que mientras yo no sea un verdadero discípulo de Jesús, yo soy esclavo del pecado, de las faltas, de los errores, de los extravíos. No puedo madurar espiritualmente, quiero pero no puedo.
Y en la medida que conozco a Jesús, su naturaleza, su deidad, su ministerio, su misión, su gracia, etc., en esa medida voy a madurar espiritualmente y eso tiene que reflejarse en mi manera de vivir, como dice 2 Corintios 3:18, “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.
De manera que tenemos que parecernos cada día más y más en carácter a nuestro Señor Jesucristo aunque con nuestra propia personalidad, con nuestra propia individualidad que nos ha sido dada en ese don maravilloso que es nuestra vida nueva en Cristo.
Mauricio Reyes
Discipulador, ICBG
25 octubre 2009
DIA 23 Octubre 26
LIBRES PARA MADURAR
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” Filipenses 3:8-9
La madurez es una cualidad de la persona que expresa una elevada perfección humana. Nosotros día a día nos perfeccionamos, unos más que otros. Las personas van madurando conforme se esfuercen en alcanzar dicha perfección humana. Si nosotros observamos años atrás al empezar nuestra vida cristiana y la comparamos con la que vivimos hoy en día, y si vemos que es mucha la diferencia en conocimiento de la palabra de Dios y su aplicación, entonces podemos ver que hemos madurado; pero si observamos que prácticamente no hemos cambiado, entonces tenemos que reflexionar sobre lo que tenemos que hacer para seguir madurando en nuestra vida cristiana.
Un versículo que nos hace reflexionar cuán maduros somos es: 1 Corintios 14.20, “hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.” Nosotros somos libres para madurar. Aunque la voluntad de Dios es que maduremos para bien, el desea que alcancemos esa madurez cristiana, no forzándonos; Él nos guiará a hacer su voluntad, pero nos dará la libertad de tomar nuestra propia decisión. Por lo que tenemos que poner nuestras vidas en las manos de Dios, para que el nos guíe en nuestra madurez. Quizás Dios quiere que tengamos un grado de excelencia en nuestra madurez, pero nosotros nos conformamos con una madurez pequeña. Pero Dios quiere que sigas madurando cerca de Él. Asegúrate de crecer en Dios teniéndolo a Él como cimiento, permite que el Espíritu Santo sea el que cree ese cimiento sólido.
Dios quiere que sigas madurando cerca de Él
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” Filipenses 3:8-9
La madurez es una cualidad de la persona que expresa una elevada perfección humana. Nosotros día a día nos perfeccionamos, unos más que otros. Las personas van madurando conforme se esfuercen en alcanzar dicha perfección humana. Si nosotros observamos años atrás al empezar nuestra vida cristiana y la comparamos con la que vivimos hoy en día, y si vemos que es mucha la diferencia en conocimiento de la palabra de Dios y su aplicación, entonces podemos ver que hemos madurado; pero si observamos que prácticamente no hemos cambiado, entonces tenemos que reflexionar sobre lo que tenemos que hacer para seguir madurando en nuestra vida cristiana.
Un versículo que nos hace reflexionar cuán maduros somos es: 1 Corintios 14.20, “hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.” Nosotros somos libres para madurar. Aunque la voluntad de Dios es que maduremos para bien, el desea que alcancemos esa madurez cristiana, no forzándonos; Él nos guiará a hacer su voluntad, pero nos dará la libertad de tomar nuestra propia decisión. Por lo que tenemos que poner nuestras vidas en las manos de Dios, para que el nos guíe en nuestra madurez. Quizás Dios quiere que tengamos un grado de excelencia en nuestra madurez, pero nosotros nos conformamos con una madurez pequeña. Pero Dios quiere que sigas madurando cerca de Él. Asegúrate de crecer en Dios teniéndolo a Él como cimiento, permite que el Espíritu Santo sea el que cree ese cimiento sólido.
Jorge L. Martínez Tirado
Discipulador, ICBG
DIA 22 Octubre 25
LIBRES PARA MADURAR
“Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada” 1 Crónicas 29:17a
El rey David sabía que Dios conoce nuestro corazón y se agrada por una vida de santidad; por esa razón pidió para su hijo Salomón un corazón perfecto (maduro) que le permitiera vivir de esa manera.
Cuando Jesús inició su ministerio público en Nazaret y leyó en la sinagoga el pasaje profético de Lucas 4:18-19 (Isaías 61:1-2),
“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.”
Manifestó el propósito de su misión, englobado en la ultima frase “proclamar, divulgar, publicar el Año agradable del Señor”, un año de Jubileo, como el descrito en Levítico 25:10 con énfasis en una vida de Santidad y Libertad, iniciando el proceso hacia una nueva Humanidad (el Reino de los Cielos se ha acercado) de la que ahora somos ciudadanos.
En este momento puedes pensar en la dificultad sin opción, de vivir una vida de Santidad hacia la perfección (madurez),
“a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
Es cierto que la Biblia muestra repetidamente que existe una “santidad sin la cual nadie verá al Señor“ y que la busquemos (Hebreos 12:14), sin embargo puedes estar seguro, confiado en el compromiso de Dios de Santificarnos. El es fiel, El lo hará. “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” (1 Tesalonicenses 5:23-24).
El propósito de Dios en tu elección fue tu santidad: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor” Efesios 1:4. El propósito de Dios al escogerte desde antes que nacieras fue tu santidad:”Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo” Romanos 8:29. El propósito de Dios en la muerte de su hijo fue tu santidad: “así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla” Efesios 5:26. El propósito de Dios en tu llamado fue tu santidad: “quien nos salvó y nos llamó con llamamiento santo” 1Timoteo 1:9.
Así que “viviendo en el año agradable del Señor” tenemos Libertad (confianza, seguridad) de seguir a la meta. Porque sabemos que somos amados con un amor omnipotente, eterno, que nos escoge, predestina, expía, nos llama, nos santifica y nos salva. Y podemos exclamar con gozo, “Dios es Fiel, El lo hará”.
El propósito de Dios en tu elección fue tu santidad
“Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada” 1 Crónicas 29:17a
El rey David sabía que Dios conoce nuestro corazón y se agrada por una vida de santidad; por esa razón pidió para su hijo Salomón un corazón perfecto (maduro) que le permitiera vivir de esa manera.
Cuando Jesús inició su ministerio público en Nazaret y leyó en la sinagoga el pasaje profético de Lucas 4:18-19 (Isaías 61:1-2),
“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.”
Manifestó el propósito de su misión, englobado en la ultima frase “proclamar, divulgar, publicar el Año agradable del Señor”, un año de Jubileo, como el descrito en Levítico 25:10 con énfasis en una vida de Santidad y Libertad, iniciando el proceso hacia una nueva Humanidad (el Reino de los Cielos se ha acercado) de la que ahora somos ciudadanos.
En este momento puedes pensar en la dificultad sin opción, de vivir una vida de Santidad hacia la perfección (madurez),
“a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
Es cierto que la Biblia muestra repetidamente que existe una “santidad sin la cual nadie verá al Señor“ y que la busquemos (Hebreos 12:14), sin embargo puedes estar seguro, confiado en el compromiso de Dios de Santificarnos. El es fiel, El lo hará. “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” (1 Tesalonicenses 5:23-24).
El propósito de Dios en tu elección fue tu santidad: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor” Efesios 1:4. El propósito de Dios al escogerte desde antes que nacieras fue tu santidad:”Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo” Romanos 8:29. El propósito de Dios en la muerte de su hijo fue tu santidad: “así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla” Efesios 5:26. El propósito de Dios en tu llamado fue tu santidad: “quien nos salvó y nos llamó con llamamiento santo” 1Timoteo 1:9.
Así que “viviendo en el año agradable del Señor” tenemos Libertad (confianza, seguridad) de seguir a la meta. Porque sabemos que somos amados con un amor omnipotente, eterno, que nos escoge, predestina, expía, nos llama, nos santifica y nos salva. Y podemos exclamar con gozo, “Dios es Fiel, El lo hará”.
Miguel Castro Caloca
Maestro y Líder de Matrimonios, ICBG
23 octubre 2009
DIA 21- Octubre 24
“LIBRES PARA MADURAR”
“ Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 JUAN 5:4-5)
El Señor nos ha proporcionado un medio sencillo, pero aleccionador, para probar la espiritualidad cristiana: nuestro amor por El se puede medir según nuestro amor por los demás. Y todos sin excepción, hemos fracasado en esa prueba. Cada vez que nos negamos a extender una mano de ayuda o a escuchar a un amigo que sufre, a refrenar una lengua de crítica, nos estamos negando a amarlo u obedecer sus mandamientos. Nos resistimos a dejar nuestro egoísmo y no queremos aprender a amar al prójimo como a nosotros mismos, porque pareciera que nuestro amor está centrado en la parte que dice “nosotros mismos”. ¡Así no podemos madurar, no podemos avanzar!
En Hebreos 12:1, “…Teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia,” está la clave: despojarnos de ese lastre que nos impide madurar, nos impide alcanzar la libertad, nos impide vivir la plenitud de la vida cristiana, nos impide vivir en victoria.
John Powell escribió:
“Una vez que le das a Jesús el sí de la fe, y aceptas su plan para la plenitud de vida, ya no es posible que el mundo entero gire en torno a ti, tus necesidades y tus gustos; será necesario que gires en torno al mundo, procurando vendar sus heridas, amando a los muertos para que vuelvan a la vida, encontrando a los perdidos, apreciando a los despreciados y dejando muy atrás todas las preocupaciones egoístas y parasitarias que nos absorben el tiempo y la energía.”
¡Tenemos la libertad para elegir ser maduros! Arranca nuestro egoísmo Señor, y ayúdanos a aprender a amar al prójimo como a nosotros mismos, a fin de que al hacerlo te amemos con todo nuestro corazón.
¿En quién está depositada tu fe?
“ Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 JUAN 5:4-5)
El Señor nos ha proporcionado un medio sencillo, pero aleccionador, para probar la espiritualidad cristiana: nuestro amor por El se puede medir según nuestro amor por los demás. Y todos sin excepción, hemos fracasado en esa prueba. Cada vez que nos negamos a extender una mano de ayuda o a escuchar a un amigo que sufre, a refrenar una lengua de crítica, nos estamos negando a amarlo u obedecer sus mandamientos. Nos resistimos a dejar nuestro egoísmo y no queremos aprender a amar al prójimo como a nosotros mismos, porque pareciera que nuestro amor está centrado en la parte que dice “nosotros mismos”. ¡Así no podemos madurar, no podemos avanzar!
En Hebreos 12:1, “…Teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia,” está la clave: despojarnos de ese lastre que nos impide madurar, nos impide alcanzar la libertad, nos impide vivir la plenitud de la vida cristiana, nos impide vivir en victoria.
John Powell escribió:
“Una vez que le das a Jesús el sí de la fe, y aceptas su plan para la plenitud de vida, ya no es posible que el mundo entero gire en torno a ti, tus necesidades y tus gustos; será necesario que gires en torno al mundo, procurando vendar sus heridas, amando a los muertos para que vuelvan a la vida, encontrando a los perdidos, apreciando a los despreciados y dejando muy atrás todas las preocupaciones egoístas y parasitarias que nos absorben el tiempo y la energía.”
¡Tenemos la libertad para elegir ser maduros! Arranca nuestro egoísmo Señor, y ayúdanos a aprender a amar al prójimo como a nosotros mismos, a fin de que al hacerlo te amemos con todo nuestro corazón.
Ramón y Ana Lilia De la Peña.
Ramón es líder en el ministerio de Administración y Maestro en Escuela Dominical, ICBG.
DÍA 20 - Octubre 23
DÍA 20: LIBRES PARA MADURAR
Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. (Isaías 40:31)
Este pasaje bíblico nos alienta. Es la promesa de que en cualquier lucha, en cualquier situación dolorosa o que lleva nuestra resistencia al límite y donde no encontramos una solución, podremos ser bendecidos por Dios al recibir nuevas fuerzas para continuar adelante. ¿Estás caído, quebrantado, estás tan cansado que ya no puedes caminar? “Ven a mí, dice nuestro Señor, ven a mí que yo te haré descansar” (Mateo 11:28), confía en mí y yo te daré alivio, reposo, y nuevas fuerzas. Serás como las águilas que pueden volar largas distancias sin cansarse; sin mayor esfuerzo caminarás, ¡correrás sin fatigarte más!
Con los años he acuñado una frase que dice: “El quebrantamiento es la vía rápida hacia la madurez espiritual”. Pues es en ese momento difícil, que buscamos a Dios y para algunos de nosotros esto pareciera ser la última opción, debiendo ser la primera. Dios nos conoce y sabe que a veces no vamos a acudir a El y no vamos a acordarnos que tenemos un Dios grande que puede desde un principio tomar el control de la situación. El nos espera pacientemente hasta que estemos listos (quebrantados) para acercamos a su presencia humildemente y entonces, nos renueva, nos da nuevas fuerzas. No siempre necesitaremos ser quebrantados, sino hasta que aprendamos la lección y entendamos lo que Dios nos dice en este pasaje.
La madurez espiritual no es algo que sucede automáticamente, un día somos un cristiano cualquiera y al siguiente ya crecimos. En la realidad no funciona así. Es algo paulatino, es un proceso y mientras más tiempo pases cerca de Dios, orando y meditando en su Palabra, mientras más tiempo dediques a estar con El, en su presencia, más serás transformado a la imagen de Cristo y más te parecerás a El en tu forma de pensar y de enfrentar la vida: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).
Es cuando confiamos en El y acudimos a El que somos transformados y se manifiesta su gloria a través de nuestras vidas. Es en nuestra intimidad con Dios donde encontraremos la fuerza para hacer lo que Dios nos esta indicando y al hacerlo no desmayaremos, sino que como las águilas, podremos volar con fuerza y durante el tiempo que sea necesario sin cansarnos, podremos caminar sin fatigarnos a pesar de que sea una larga distancia. Es únicamente en sus fuerzas que podemos hacerlo, es solo bajo su protección que lo lograremos. Si esperamos en El, si buscamos a nuestro Señor y si acudimos a El, nuestras fuerzas serán renovadas, y esta es una bendición especial para todos los que se han agotado, un punto en el cual, muy probablemente no podríamos continuar. Es cuestión de una decisión: Renunciar o recurrir a Dios para tomar fuerzas en El. ¿Qué harás tú?
El quebrantamiento: la vía rápida hacia la madurez espiritual
Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. (Isaías 40:31)
Este pasaje bíblico nos alienta. Es la promesa de que en cualquier lucha, en cualquier situación dolorosa o que lleva nuestra resistencia al límite y donde no encontramos una solución, podremos ser bendecidos por Dios al recibir nuevas fuerzas para continuar adelante. ¿Estás caído, quebrantado, estás tan cansado que ya no puedes caminar? “Ven a mí, dice nuestro Señor, ven a mí que yo te haré descansar” (Mateo 11:28), confía en mí y yo te daré alivio, reposo, y nuevas fuerzas. Serás como las águilas que pueden volar largas distancias sin cansarse; sin mayor esfuerzo caminarás, ¡correrás sin fatigarte más!
Con los años he acuñado una frase que dice: “El quebrantamiento es la vía rápida hacia la madurez espiritual”. Pues es en ese momento difícil, que buscamos a Dios y para algunos de nosotros esto pareciera ser la última opción, debiendo ser la primera. Dios nos conoce y sabe que a veces no vamos a acudir a El y no vamos a acordarnos que tenemos un Dios grande que puede desde un principio tomar el control de la situación. El nos espera pacientemente hasta que estemos listos (quebrantados) para acercamos a su presencia humildemente y entonces, nos renueva, nos da nuevas fuerzas. No siempre necesitaremos ser quebrantados, sino hasta que aprendamos la lección y entendamos lo que Dios nos dice en este pasaje.
La madurez espiritual no es algo que sucede automáticamente, un día somos un cristiano cualquiera y al siguiente ya crecimos. En la realidad no funciona así. Es algo paulatino, es un proceso y mientras más tiempo pases cerca de Dios, orando y meditando en su Palabra, mientras más tiempo dediques a estar con El, en su presencia, más serás transformado a la imagen de Cristo y más te parecerás a El en tu forma de pensar y de enfrentar la vida: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).
Es cuando confiamos en El y acudimos a El que somos transformados y se manifiesta su gloria a través de nuestras vidas. Es en nuestra intimidad con Dios donde encontraremos la fuerza para hacer lo que Dios nos esta indicando y al hacerlo no desmayaremos, sino que como las águilas, podremos volar con fuerza y durante el tiempo que sea necesario sin cansarnos, podremos caminar sin fatigarnos a pesar de que sea una larga distancia. Es únicamente en sus fuerzas que podemos hacerlo, es solo bajo su protección que lo lograremos. Si esperamos en El, si buscamos a nuestro Señor y si acudimos a El, nuestras fuerzas serán renovadas, y esta es una bendición especial para todos los que se han agotado, un punto en el cual, muy probablemente no podríamos continuar. Es cuestión de una decisión: Renunciar o recurrir a Dios para tomar fuerzas en El. ¿Qué harás tú?
Alma Miriam Hernández Peinado
Líder de Discipulado, miembro del Equipo de Campaña, ICBG
22 octubre 2009
DÍA 19 - Octubre 22
DÍA 19: LIBRES PARA MADURAR
“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Romanos 6:14
Para estas alturas de nuestra campaña, ya debes estar muy familiarizado con lo que la verdadera libertad implica desde un punto de vista bíblico. Pero, ¿en qué sentido podemos entender la frase del día de hoy, “libres para madurar”?
Cuando de bebés se trata (especialmente nuestros propios bebés), lo más normal es poder observar en ellos un desarrollo, una maduración tanto física como intelectual. ¿Cuál sería tu reacción si tuvieras un hijo que está por cumplir diez años de edad y solo mide 70 cm. de estatura, pesa 9 kg. y sólo sabe decir “gu-gu, ta-ta”? En la Biblia, he podido encontrar una estrecha relación entre el crecimiento y la madurez. Fíjate por ejemplo en Lucas 2:52, “Jesús crecía en sabiduría y en estatura”, y qué me dices de Hebreos 5:14, “…pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez”. Pero el versículo que a mi juicio respalda de una manera más clara esta idea es Efesios 4:13, “De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.” La palabra griega para “perfecto” en este versículo expresa e implica “madurez.” Pablo está diciendo que tú y yo debemos llegar a un nivel de carácter maduro que se pueda equiparar con la estatura de Cristo.
Dios quiere que tú y yo crezcamos, ¡de eso no hay duda! Pero el proceso de crecimiento para madurar incluye también períodos de “libertad.” Períodos en los que Dios te deja “libre” para que madures al esforzarte por tus propios medios. Recuerdo la anécdota del niño y el capullo del que estaba a punto de salir una bella mariposa. Al ver este niño los esfuerzos desesperados de aquella mariposa por librarse de aquél estrecho capullo, se acercó con las mejores intenciones para “ayudar” a la mariposa a salir de su “prisión” y empezó a romper las paredes del capullo hasta que la mariposa quedó completamente libre. Pero la triste sorpresa de aquél niño fue grande al ver que la mariposa cayó al piso completamente atrofiada de sus alas inmaduras que no tuvieron que esforzarse y ejercitarse por salir de aquél capullo que la contenía. De la misma manera, el Señor en ocasiones te deja libre para que madures. Pero algo más poderoso está implícito en nuestro versículo de hoy. Con el derramamiento de su bendita sangre, su muerte redentora y su resurrección, Cristo nos ha dado libertad del pecado. Ya no nos juzga a la luz de la ley y podemos vivir libres bajo Su gracia salvadora.
¡Hoy te desafío para que hagas tuyo este versículo! Recuerda que Cristo venció la muerte y te ha dado vida eterna y libertad del pecado. ¡Ahora puedes vivir bajo Su bendita gracia! ¡Estás listo y equipado para madurar en esta bella y poderosa libertad! ¡Aprovéchala al máximo desde hoy!
Lo más normal es crecer
“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Romanos 6:14
Para estas alturas de nuestra campaña, ya debes estar muy familiarizado con lo que la verdadera libertad implica desde un punto de vista bíblico. Pero, ¿en qué sentido podemos entender la frase del día de hoy, “libres para madurar”?
Cuando de bebés se trata (especialmente nuestros propios bebés), lo más normal es poder observar en ellos un desarrollo, una maduración tanto física como intelectual. ¿Cuál sería tu reacción si tuvieras un hijo que está por cumplir diez años de edad y solo mide 70 cm. de estatura, pesa 9 kg. y sólo sabe decir “gu-gu, ta-ta”? En la Biblia, he podido encontrar una estrecha relación entre el crecimiento y la madurez. Fíjate por ejemplo en Lucas 2:52, “Jesús crecía en sabiduría y en estatura”, y qué me dices de Hebreos 5:14, “…pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez”. Pero el versículo que a mi juicio respalda de una manera más clara esta idea es Efesios 4:13, “De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.” La palabra griega para “perfecto” en este versículo expresa e implica “madurez.” Pablo está diciendo que tú y yo debemos llegar a un nivel de carácter maduro que se pueda equiparar con la estatura de Cristo.
Dios quiere que tú y yo crezcamos, ¡de eso no hay duda! Pero el proceso de crecimiento para madurar incluye también períodos de “libertad.” Períodos en los que Dios te deja “libre” para que madures al esforzarte por tus propios medios. Recuerdo la anécdota del niño y el capullo del que estaba a punto de salir una bella mariposa. Al ver este niño los esfuerzos desesperados de aquella mariposa por librarse de aquél estrecho capullo, se acercó con las mejores intenciones para “ayudar” a la mariposa a salir de su “prisión” y empezó a romper las paredes del capullo hasta que la mariposa quedó completamente libre. Pero la triste sorpresa de aquél niño fue grande al ver que la mariposa cayó al piso completamente atrofiada de sus alas inmaduras que no tuvieron que esforzarse y ejercitarse por salir de aquél capullo que la contenía. De la misma manera, el Señor en ocasiones te deja libre para que madures. Pero algo más poderoso está implícito en nuestro versículo de hoy. Con el derramamiento de su bendita sangre, su muerte redentora y su resurrección, Cristo nos ha dado libertad del pecado. Ya no nos juzga a la luz de la ley y podemos vivir libres bajo Su gracia salvadora.
¡Hoy te desafío para que hagas tuyo este versículo! Recuerda que Cristo venció la muerte y te ha dado vida eterna y libertad del pecado. ¡Ahora puedes vivir bajo Su bendita gracia! ¡Estás listo y equipado para madurar en esta bella y poderosa libertad! ¡Aprovéchala al máximo desde hoy!
Juan Carlos Otero Hernández
Pastor invitado, ICBG
21 octubre 2009
DÍA 18 - Octubre 21
DÍA 18: LIBRES PARA AMAR
“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” Efesios 5:2
¿Qué es el Amor? (Tomado de “Wikipedia”)
“El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico). Habitualmente se interpreta como un sentimiento, relacionado con el afecto y el apego y expresado mediante una serie de emociones, experiencias y actitudes. Su diversidad de usos y significados, combinada con la complejidad del sentimiento implicado en cada caso, hace que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente. Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles.
Como concepto abstracto, el amor se considera normalmente un sentimiento profundo e inefable de preocupación cariñosa por otra persona, animal o cosa. Incluso esta limitada concepción del amor, no obstante, abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde algo cotidiano y superficial, hasta la profunda unidad de la devoción del amor religioso. En este último terreno, trasciende el sentimiento y pasa a ser la manifestación de un estado del alma o de la conciencia identificada en algunas religiones como Dios mismo.”
Para los cristianos espirituales Dios es Amor, porque hemos nacido de Él y se conceptualiza en el alma, por medio del Espíritu Santo. Tenemos la convicción y conocemos la razón por la que Dios decidió enviar a su Hijo amado, fue por el grande amor que Él nos tiene. Hemos sido sellados por amor y debemos conservar las maravillas que Dios ha hecho en nosotros, como testimonio vivo y santo, demostrar que ese amor es un estilo de vida, responsabilidad en nuestro desarrollo espiritual, mayordomía, participación en las cosas de nuestro Dios, y obediencia fiel a sus mandatos. El amor consiste en compartir nuestra vida Cristocéntrica que vivimos día a día con los que nos rodean. “Amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 Pedro 1:22).
Amor es...
“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” Efesios 5:2
¿Qué es el Amor? (Tomado de “Wikipedia”)
“El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico). Habitualmente se interpreta como un sentimiento, relacionado con el afecto y el apego y expresado mediante una serie de emociones, experiencias y actitudes. Su diversidad de usos y significados, combinada con la complejidad del sentimiento implicado en cada caso, hace que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente. Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles.
Como concepto abstracto, el amor se considera normalmente un sentimiento profundo e inefable de preocupación cariñosa por otra persona, animal o cosa. Incluso esta limitada concepción del amor, no obstante, abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde algo cotidiano y superficial, hasta la profunda unidad de la devoción del amor religioso. En este último terreno, trasciende el sentimiento y pasa a ser la manifestación de un estado del alma o de la conciencia identificada en algunas religiones como Dios mismo.”
Para los cristianos espirituales Dios es Amor, porque hemos nacido de Él y se conceptualiza en el alma, por medio del Espíritu Santo. Tenemos la convicción y conocemos la razón por la que Dios decidió enviar a su Hijo amado, fue por el grande amor que Él nos tiene. Hemos sido sellados por amor y debemos conservar las maravillas que Dios ha hecho en nosotros, como testimonio vivo y santo, demostrar que ese amor es un estilo de vida, responsabilidad en nuestro desarrollo espiritual, mayordomía, participación en las cosas de nuestro Dios, y obediencia fiel a sus mandatos. El amor consiste en compartir nuestra vida Cristocéntrica que vivimos día a día con los que nos rodean. “Amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 Pedro 1:22).
Ricardo Martínez y Laura López
Ministerio de Administración, ICBG
20 octubre 2009
DÍA 17 - Octubre 20
DÍA 17: LIBRES PARA AMAR
“Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos y haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen y orad por los que os maltratan” Lucas 6,27-28
La primera vez que escuché esta orden dada por nuestro Señor Jesucristo a sus discípulos, fue para mí muy difícil de entender. En los cultos se predicaba del amor de Dios mientras que en la escuela dominical estudiábamos los libros del Antiguo Testamento en donde se narraban las batallas entre Israel y los pueblos que se cruzaban en su camino. Me preguntaba qué pensaban los discípulos de Jesús cuando escucharon esta instrucción y días después vieron a su maestro crucificado. ¿Cómo podían respetar y aplicar una orden así? La respuesta no es sencilla si la analizamos desde el punto de vista humano, pero resulta fácil de aceptar si la vemos con los ojos de quien dio esta orden.
La clave es la primera expresión: "Pero a vosotros los que oís...” Entiendo que no se lo dijo a cualquier persona, sino a aquellos quienes realmente querían oír y entender, porque precisamente ellos iban a ser capaces de poner estas palabras en acciones. “Amad a vuestros enemigos y haced bien a los que os aborrecen,” es un acto de libertad, ser libre para aceptar que Dios obre en nuestro corazón y evite que formemos raíces de amargura, que desarrollemos odio por alguien que nos dañe y no solo eso, sino que nos mueva a bendecirlo y hacer algo más por él.
Así como los discípulos de Jesús no iniciaron una guerra como venganza a la cruel crucifixión y en vez de ello empezaron a hablar de la esperanza de vida eterna a los perseguidores, así nosotros, debemos actuar a favor de aquellos que nos hagan algún daño.
Al escribir esto busqué dentro de mí el recuerdo de personas que en el pasado me hicieron daño. No encontré rencores guardados, en cambio elevé una oración intercediendo a favor de ellos. Yo te invito a hacer lo mismo para hacer de éste mandato una hermosa aplicación de amor. Tenemos la libertad para hacerlo, tenemos la libertad de amar..
El Amor hacia los enemigos
“Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos y haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen y orad por los que os maltratan” Lucas 6,27-28
La primera vez que escuché esta orden dada por nuestro Señor Jesucristo a sus discípulos, fue para mí muy difícil de entender. En los cultos se predicaba del amor de Dios mientras que en la escuela dominical estudiábamos los libros del Antiguo Testamento en donde se narraban las batallas entre Israel y los pueblos que se cruzaban en su camino. Me preguntaba qué pensaban los discípulos de Jesús cuando escucharon esta instrucción y días después vieron a su maestro crucificado. ¿Cómo podían respetar y aplicar una orden así? La respuesta no es sencilla si la analizamos desde el punto de vista humano, pero resulta fácil de aceptar si la vemos con los ojos de quien dio esta orden.
La clave es la primera expresión: "Pero a vosotros los que oís...” Entiendo que no se lo dijo a cualquier persona, sino a aquellos quienes realmente querían oír y entender, porque precisamente ellos iban a ser capaces de poner estas palabras en acciones. “Amad a vuestros enemigos y haced bien a los que os aborrecen,” es un acto de libertad, ser libre para aceptar que Dios obre en nuestro corazón y evite que formemos raíces de amargura, que desarrollemos odio por alguien que nos dañe y no solo eso, sino que nos mueva a bendecirlo y hacer algo más por él.
Así como los discípulos de Jesús no iniciaron una guerra como venganza a la cruel crucifixión y en vez de ello empezaron a hablar de la esperanza de vida eterna a los perseguidores, así nosotros, debemos actuar a favor de aquellos que nos hagan algún daño.
Al escribir esto busqué dentro de mí el recuerdo de personas que en el pasado me hicieron daño. No encontré rencores guardados, en cambio elevé una oración intercediendo a favor de ellos. Yo te invito a hacer lo mismo para hacer de éste mandato una hermosa aplicación de amor. Tenemos la libertad para hacerlo, tenemos la libertad de amar..
Eduardo Echeverría
Ministerio de Comunión, ICBG
19 octubre 2009
DÍA 16 - Octubre 19
DÍA 16: LIBRES PARA AMAR
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Romanos 12:9-10)
La Palabra nos declara que la verdad nos hará libres, y Cristo es la Verdad, no solo eso, sino que Dios es Amor. Así que fuera de Dios no hay amor, y fuera de Cristo siempre seremos esclavos de las pasiones, del dinero, del egoísmo, del pecado en cualquiera de sus engañosas formas, aún el “amor” del mundo es engañoso, imitador, fingido.
La Palabra de Dios, de principio a fin nos habla del Amor de Dios para con el hombre. Y de la libertad que adquirimos en la Verdad. Cuando Dios nos convence de pecado y nos llama al arrepentimiento, y nosotros le creemos, y nos asimos de su plan salvador, iniciamos una nueva vida en libertad real y plena, Dios implanta su Amor en nuestro ser, experimentamos el verdadero Amor que solo emana de Dios, entendemos su grande Amor con el que nos amó. Y es allí cuando el amor que profesamos a quienes nos rodean toma una nueva dimensión una nueva perspectiva, ya no podemos dejar de sonreír a las personas, de tenderles la mano en su necesidad, de condolernos con su dolor, y clamar al Padre de las luces por el bienestar de ellos, los que sufren. Porque así estábamos nosotros en una condición igual, sin Dios, y El nos restauró completamente, sanando nuestras dolencias físicas y espirituales. Y fue entonces que surgió el deseo por que otros experimenten ese gozo y Amor que ya tenemos en Cristo.
¿Quién puede dar algo que no tiene?
Ya no es una buena sugerencia, o un lindo pensamiento el de amarnos unos a otros. Ahora es nuestro estilo de vida, nuestra nueva manera de vivir, buscando siempre el agradar a la persona amada, esto es a Cristo, es hora de que proclamemos la libertad para amar, de que vea el mundo el Amor de Dios a través de cada uno de los que en Él confiamos y se cumpla la Palabra, cuando dice que por el amor con que nos tratamos, sabrán que somos de Cristo.
Una nueva dimensión, una nueva perspectiva
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Romanos 12:9-10)
La Palabra nos declara que la verdad nos hará libres, y Cristo es la Verdad, no solo eso, sino que Dios es Amor. Así que fuera de Dios no hay amor, y fuera de Cristo siempre seremos esclavos de las pasiones, del dinero, del egoísmo, del pecado en cualquiera de sus engañosas formas, aún el “amor” del mundo es engañoso, imitador, fingido.
La Palabra de Dios, de principio a fin nos habla del Amor de Dios para con el hombre. Y de la libertad que adquirimos en la Verdad. Cuando Dios nos convence de pecado y nos llama al arrepentimiento, y nosotros le creemos, y nos asimos de su plan salvador, iniciamos una nueva vida en libertad real y plena, Dios implanta su Amor en nuestro ser, experimentamos el verdadero Amor que solo emana de Dios, entendemos su grande Amor con el que nos amó. Y es allí cuando el amor que profesamos a quienes nos rodean toma una nueva dimensión una nueva perspectiva, ya no podemos dejar de sonreír a las personas, de tenderles la mano en su necesidad, de condolernos con su dolor, y clamar al Padre de las luces por el bienestar de ellos, los que sufren. Porque así estábamos nosotros en una condición igual, sin Dios, y El nos restauró completamente, sanando nuestras dolencias físicas y espirituales. Y fue entonces que surgió el deseo por que otros experimenten ese gozo y Amor que ya tenemos en Cristo.
¿Quién puede dar algo que no tiene?
Ya no es una buena sugerencia, o un lindo pensamiento el de amarnos unos a otros. Ahora es nuestro estilo de vida, nuestra nueva manera de vivir, buscando siempre el agradar a la persona amada, esto es a Cristo, es hora de que proclamemos la libertad para amar, de que vea el mundo el Amor de Dios a través de cada uno de los que en Él confiamos y se cumpla la Palabra, cuando dice que por el amor con que nos tratamos, sabrán que somos de Cristo.
Jorge Sergio Chimal
Miembro del equipo de Aniversario, ICBG
18 octubre 2009
DÍA 15 - Octubre 18
DÍA 15: LIBRES PARA AMAR
"Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano... Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación" Romanos 14:13,19 (RV1960)
El pasaje de hoy nos recuerda lo que es importante para el reino de Dios, muestra que nuestras opiniones personales respecto de lo que hacen los demás y que lo que no nos gusta o no entendemos, no es lo que nos debe ocupar sino el que evitemos ser piedras de tropiezo (estorbos) para los demás y que hagamos todo lo necesario para mantener la paz y la mutua edificación.
En él pasaje completo Pablo esta explicando que en el reino de Dios no importa lo que se come ni lo que se bebe. Más bien, lo que importa es hacer el bien, vivir en paz y con alegría. Y enseña que todo esto puede hacerse por medio del Espíritu Santo. Que si servimos a Jesucristo de esta manera, agradaremos a Dios y la gente nos respetará. Pide que vivamos en paz unos con otros, y que nos ayudemos mutuamente a crecer más en la nueva vida que Cristo nos ha dado.
Lo que nos divide como pueblo de Dios, es malo. “Divide y vencerás”, pareciera ser el lema del enemigo de los cristianos, el diablo, pero en realidad “Divide et impera”, esta milenaria frase latina es parte de las enseñanzas que el maestro chino Sun Tzu usó en su obra “El arte de la guerra”. El núcleo de la filosofía de este guerrero descansa en estos dos principios: “Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño”, “El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar”.
¿Pero cuál es el “arte” que como cristianos debemos dominar? Yo diría que es el arte de amarnos los unos a los otros, el Gran mandamiento (Mateo 22:37-40) nos enseña: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma y toda tu mente”, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Toda la ley y los profetas se encuentran en estos dos mandamientos. – Así que mientras Sun Tzu escribió para sus generales instrucciones de cómo ganar la guerra o como enfrentar la batalla con engaños y dividiendo al enemigo, cinco siglos después Jesús dejó sus instrucciones para el pueblo de Dios, lo dijo muy claramente: - "Ama a tu Dios con todo tu corazón; es decir, con todo lo que piensas y con todo lo que eres” y “ama a tu prójimo como te amas a ti mismo”.
Entonces ¿Qué hacemos cuando las personas hacen cosas que sabemos no están bien? ¿Qué hacemos con quienes no hacen lo que deberían estar haciendo? ¿Qué hacemos con quienes viven bajo estándares diferentes a los nuestros y pecan contra Dios?
Amarlos, eso es lo que debemos hacer, eso nos ayudará a mantener la paz entre nosotros y además es algo que servirá de edificación. De hecho, es la única estrategia que nos permitirá conservar la unidad en el Espíritu, que es lo que realmente importa y debe tener preponderancia sobre todo lo demás, Pablo dice en Filipenses 2:2-3 (BLS) - Les pido a todos ustedes que me hagan totalmente feliz, viviendo en armonía y amándose unos a otros. Pónganse de acuerdo en lo que piensan, deseen las mismas cosas y no hagan nada por orgullo o sólo por pelear. Al contrario, hagan todo con humildad y vean a los demás como mejores a ustedes mismos. – En su primera carta Pedro escribe sobre un amor entrañable, de corazón puro: - Dios los ha limpiado de todo pecado: para que se amen unos a otros sinceramente, como hermanos. Así que, ámense mucho unos a otros, con todo su corazón y con todas sus fuerzas. - 1 Pedro 1:21-23 (BLS)
Si queremos ser de edificación y efectivos siervos de Dios, ministros de su evangelio, luz en medio de la oscuridad, sal de la tierra, es decir, ganar ésta guerra espiritual, hemos de aprender a amarnos los unos a los otros lo suficiente para mantener la paz y la mutua edificación.
El arte de amar
"Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano... Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación" Romanos 14:13,19 (RV1960)
El pasaje de hoy nos recuerda lo que es importante para el reino de Dios, muestra que nuestras opiniones personales respecto de lo que hacen los demás y que lo que no nos gusta o no entendemos, no es lo que nos debe ocupar sino el que evitemos ser piedras de tropiezo (estorbos) para los demás y que hagamos todo lo necesario para mantener la paz y la mutua edificación.
En él pasaje completo Pablo esta explicando que en el reino de Dios no importa lo que se come ni lo que se bebe. Más bien, lo que importa es hacer el bien, vivir en paz y con alegría. Y enseña que todo esto puede hacerse por medio del Espíritu Santo. Que si servimos a Jesucristo de esta manera, agradaremos a Dios y la gente nos respetará. Pide que vivamos en paz unos con otros, y que nos ayudemos mutuamente a crecer más en la nueva vida que Cristo nos ha dado.
Lo que nos divide como pueblo de Dios, es malo. “Divide y vencerás”, pareciera ser el lema del enemigo de los cristianos, el diablo, pero en realidad “Divide et impera”, esta milenaria frase latina es parte de las enseñanzas que el maestro chino Sun Tzu usó en su obra “El arte de la guerra”. El núcleo de la filosofía de este guerrero descansa en estos dos principios: “Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño”, “El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar”.
¿Pero cuál es el “arte” que como cristianos debemos dominar? Yo diría que es el arte de amarnos los unos a los otros, el Gran mandamiento (Mateo 22:37-40) nos enseña: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma y toda tu mente”, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Toda la ley y los profetas se encuentran en estos dos mandamientos. – Así que mientras Sun Tzu escribió para sus generales instrucciones de cómo ganar la guerra o como enfrentar la batalla con engaños y dividiendo al enemigo, cinco siglos después Jesús dejó sus instrucciones para el pueblo de Dios, lo dijo muy claramente: - "Ama a tu Dios con todo tu corazón; es decir, con todo lo que piensas y con todo lo que eres” y “ama a tu prójimo como te amas a ti mismo”.
Entonces ¿Qué hacemos cuando las personas hacen cosas que sabemos no están bien? ¿Qué hacemos con quienes no hacen lo que deberían estar haciendo? ¿Qué hacemos con quienes viven bajo estándares diferentes a los nuestros y pecan contra Dios?
Amarlos, eso es lo que debemos hacer, eso nos ayudará a mantener la paz entre nosotros y además es algo que servirá de edificación. De hecho, es la única estrategia que nos permitirá conservar la unidad en el Espíritu, que es lo que realmente importa y debe tener preponderancia sobre todo lo demás, Pablo dice en Filipenses 2:2-3 (BLS) - Les pido a todos ustedes que me hagan totalmente feliz, viviendo en armonía y amándose unos a otros. Pónganse de acuerdo en lo que piensan, deseen las mismas cosas y no hagan nada por orgullo o sólo por pelear. Al contrario, hagan todo con humildad y vean a los demás como mejores a ustedes mismos. – En su primera carta Pedro escribe sobre un amor entrañable, de corazón puro: - Dios los ha limpiado de todo pecado: para que se amen unos a otros sinceramente, como hermanos. Así que, ámense mucho unos a otros, con todo su corazón y con todas sus fuerzas. - 1 Pedro 1:21-23 (BLS)
Si queremos ser de edificación y efectivos siervos de Dios, ministros de su evangelio, luz en medio de la oscuridad, sal de la tierra, es decir, ganar ésta guerra espiritual, hemos de aprender a amarnos los unos a los otros lo suficiente para mantener la paz y la mutua edificación.
Alma Miriam Hernández Peinado
Coordinadora del Ministerio de Discipulado, ICBG
17 octubre 2009
DÍA 14 - Octubre 17
DÍA 14: LIBRES PARA AMAR
“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” Marcos 12:30 (RV1960)
En el pasaje de este día Jesús está en Jerusalén, en los primeros días de la así llamada Semana de la Pasión y durante los cuales había sido seguido y observado acuciosamente por los escribas y fariseos, pues buscaban encontrar motivos suficientes para acusarle ante el Sanedrín de sedicioso y así, aprenderle y aun matarle.
Había un escriba quien después de escucharle y sopesar sus conceptos en temas tan difíciles como “el pago de impuestos” al gobierno romano que les oprimía y el dar ofrendas, de quién desciende el Mesías, así como la resurrección, etc., este especialista de la ley, lo califica con un “¡Muy Bien!” Y entonces formula la pregunta: “¿Cuál es el primer mandamiento de la ley?” (v.28). Entendamos que “la piedad tradicional judía” exigía el cumplimiento de todos y cada uno de los llamados “mandamientos específicos”, y según los rabinos judíos eran nada más y nada menos ¡613! Recordemos que Deuteronomio 6:4-9 formaba parte medular de la oración diaria de todo judío piadoso, “...estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón...”
Y, ¿qué a ti y a mí, quienes ya somos hijos por adopción mediante el sacrificio vicario y expiatorio, por la sangre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en la cruz del Calvario, a través de la fe en El? Tú y yo ahora vivimos no ligados, esclavizados a 613 mandamientos específicos, sino “libres con la libertad con que el Hijo nos hizo libres”, dando gracias al Padre quien nos hizo libres y aptos para participar de la suerte de los santos en luz y gozando de la libertad y el privilegio de acercarnos al trono de la gracia, para hallar gracia y oportuno socorro.
Finalmente, entre tanto, amemos al Señor con toda nuestra mente, nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, que mientras vivamos más cerca del Señor, estaremos más motivados y dispuestos para amar, servir, y ayudar a nuestro hermano y prójimo. Como dice el siguiente versículo, “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Marcos 12:31).
Un mandamiento en vez de 613
“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” Marcos 12:30 (RV1960)
En el pasaje de este día Jesús está en Jerusalén, en los primeros días de la así llamada Semana de la Pasión y durante los cuales había sido seguido y observado acuciosamente por los escribas y fariseos, pues buscaban encontrar motivos suficientes para acusarle ante el Sanedrín de sedicioso y así, aprenderle y aun matarle.
Había un escriba quien después de escucharle y sopesar sus conceptos en temas tan difíciles como “el pago de impuestos” al gobierno romano que les oprimía y el dar ofrendas, de quién desciende el Mesías, así como la resurrección, etc., este especialista de la ley, lo califica con un “¡Muy Bien!” Y entonces formula la pregunta: “¿Cuál es el primer mandamiento de la ley?” (v.28). Entendamos que “la piedad tradicional judía” exigía el cumplimiento de todos y cada uno de los llamados “mandamientos específicos”, y según los rabinos judíos eran nada más y nada menos ¡613! Recordemos que Deuteronomio 6:4-9 formaba parte medular de la oración diaria de todo judío piadoso, “...estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón...”
Y, ¿qué a ti y a mí, quienes ya somos hijos por adopción mediante el sacrificio vicario y expiatorio, por la sangre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en la cruz del Calvario, a través de la fe en El? Tú y yo ahora vivimos no ligados, esclavizados a 613 mandamientos específicos, sino “libres con la libertad con que el Hijo nos hizo libres”, dando gracias al Padre quien nos hizo libres y aptos para participar de la suerte de los santos en luz y gozando de la libertad y el privilegio de acercarnos al trono de la gracia, para hallar gracia y oportuno socorro.
Finalmente, entre tanto, amemos al Señor con toda nuestra mente, nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, que mientras vivamos más cerca del Señor, estaremos más motivados y dispuestos para amar, servir, y ayudar a nuestro hermano y prójimo. Como dice el siguiente versículo, “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Marcos 12:31).
José Ángel González Alonso
Diácono y discipulador, ICBG
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