CÓMO VIVIR PARA LOS PROPÓSITOS DE DIOS
La vida no es un "papalote"
"Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia" Levítico 25:10
¿Alguna vez has tenido un “papalote” en tus manos? De niño me gustaba observarlos por las distintas formas que tomaban al ser movidos por el viento. Si te das cuenta, los papalotes en sí mismos no tienen dirección, sino que dependen del aire para ser dirigidos hacia algún punto.
Podríamos comparar nuestra vida al de un papalote, cuando no tenemos bien definido hacia dónde vamos y para que existimos en la tierra. Confusión, miedo y soledad son sentimientos que identifican a una persona que es presa de sus problemas. Pero Dios nos creó con libertad. Él nos hizo a su imagen y semejanza para pensar, analizar y tomar sabias decisiones. Los errores son parte de la naturaleza humana, pero sobre todo, de la separación de Dios.
“Errar es de humanos”, dice el dicho popular, sin embargo debemos tomar en cuenta que, las equivocaciones resultan de necedad y falta de sabiduría de Dios, y que muchas de ellas, han hundido a las personas en un fango de dolor y miseria. Debemos saber que no existe persona que al equivocarse, viva feliz por mucho tiempo. Este es el momento en que el Señor anuncia libertad.
Dios dijo a su pueblo, que santificaran cada año cincuenta y que proclamaran libertad de esclavitud, de deudas, de miedo. Dios ha diseñado nuestra vida para ser triunfante, libre de la esclavitud del pecado, libre de adicciones, libre de temores al pasado, libre de rencor y odio, libre de rechazo y resentimiento, libre de dudas y confusión, libre de pereza y orgullo, libre de incertidumbre, libre de delitos y culpa, libre de condenación eterna.
Vivimos de acuerdo a los propósitos de Dios cuando entendemos qué quiere de y para nosotros, y en obediencia respondemos inmediatamente. Entonces la vida no es un papalote.
Un papalote es dirigido inciertamente por el viento, pero mi vida es santificada y guiada por Dios cuando Él le da libertad.
Constantino Varas de Valdes Contreras
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