DÍA 7: LIBRES PARA ADORAR
Llamados a ser adoradores en Espíritu y Verdad
Llamados a ser adoradores en Espíritu y Verdad
Juan 4:23 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”
Llegué a preguntarme muchas veces si en verdad estaba adorando correctamente al Señor, así como El busca ser adorado, en espíritu y en verdad. Y también me preguntaba qué debía hacer para lograrlo.
Una amiga me hizo llegar un estudio que me ayudó a comprender como adorar en espíritu y verdad. Primero, debo conocerlo, y para lograrlo debo escudriñar su Palabra y buscar una constante comunicación, que dará como resultado intimidad y unidad con él. Si queremos adorar al Señor no debe ser por costumbre religiosa o tradición. La adoración es un acto personal, individual, constante, humilde, en el que reconozco quién es El y quién soy yo. La adoración no es solo ca nto, o expresión pública, o congregacional, sino es el fruto de mi intimidad con Dios.
Lo segundo es que debo estar consciente de mi necesidad. Todos los seres humanos tenemos necesidad de refrescarnos cuando nuestra condición es de sequía. Es entonces cuando debo atreverme a “soltar el cántaro” (de la religiosidad, el activismo, la rutina y la tradición) como la samaritana y dejar el pozo, por rico que sea, para beber de la fuente de agua viva que el Salvador me ofrece y dejarla correr en mi interior. Debo descubrir quién está en el trono de mi corazón, quién gobierna mis pensamientos, quién o qué es lo que permanece constante en mi mente cuando estoy a solas en la intimidad. Si quiero adorar en espíritu y en verdad, debo encontrar mi identidad en Dios. La identidad correcta.
Glorifico correctamente a Dios. Debo tener presente que sólo soy un instrumento que El usa como quiere, y que soy mayordomo de lo que a Él le pertenece. ¡Y le pertenece todo! ¡Le pertenezco yo! ¡Él es mi Dueño!
Y puedo decirlo con gozo, y podría vanagloriarme de ello, pero sé que debo ser humilde. La humildad es la base que produce la verdadera adoración efectiva. Si ya fui sanado y perdonado y sé quién es El y quién soy yo, mis palabras, mi canto y todo lo que El me permita realizar darán testimonio de ello.
Así que un Adorador Efectivo, sabe quién es su Dios, sabe quién es él, sabe cuál es su llamado y es libre para adorar y hacer de la adoración, un estilo de vida.
Ana Lilia Navarro de De la Peña
Directora del “Club de la Abuela”, líder en Ministerio Mujer y
Miembro del Grupo Yireh, ICBG
Directora del “Club de la Abuela”, líder en Ministerio Mujer y
Miembro del Grupo Yireh, ICBG
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