13 octubre 2009

DIA 10 - Octubre 13

DÍA 10 - LIBRES PARA ADORAR

Es el amor de Dios que nos hace libres para adorar


“Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitamos” Hebreos 4:15-16 (NVI)

La verdadera adoración exalta a Dios a su verdadera posición en nuestras vidas, por ello es importante conocer al Único Dios, fijar nuestra mirada en nuestro Señor Jesucristo quien nos hace verdaderamente libres para adorarlo con y en nuestra vida. Pues es en El y por El que hallamos gracia y compasión para nuestra debilidad. El Señor nos ayuda con sus consejos y fortaleza, en su Palabra está el poder liberador; al acercarnos a El en oración con fe, al postrarnos a sus pies confirmamos el pago de libertad que hizo en la cruz pese a nosotros mismos. Este acto de amor es el que nos cubre, nos abraza y nos levanta en libertad. Libertad que experimentamos y no olvidamos al caminar con Dios día a día, donde inhalamos de su Presencia y exhalamos de su poder liberador; entonces toda inseguridad, culpabilidad, atadura y temor por nuestras debilidades desaparecen para dar paso a el perdón liberador que nos impulsa a adorar. Su inexplicable y maravillosa manera de amarnos nos inunda y no nos deja desprovistos de libertad. Por ello seria interesante cuestionarnos ¿Cuan valioso es adorar a Dios?

Si le fuéramos a dar a Dios todos nuestros bienes terrenales como una ofrenda de gratitud, ¿es digno El de eso? Si le fuéramos a dar a Dios cada momento de nuestra vida para servir a otros desinteresadamente, ¿es digno El de eso? Si fuéramos a dar nuestro cuerpo para ser quemado en la hoguera por su nombre ¿es digno El de eso?

Para éstas, y cientos de situaciones similares, la respuesta es un rotundo ¡Si! Dios es digno del mayor de los regalos, del más noble de los actos de servicio, de nuestra vida misma, porque, ¿qué Dios como el nuestro que al acercarnos a su trono de gracia, nos otorga misericordia y gracia abundante y nos ayuda en la necesidad? Es el amor de Dios que nos hace libres para adorar.

Sara Arrazattee García
Líder del Ministerio de Oración, ICBG

No hay comentarios.:

Publicar un comentario