“Una actitud renovada para adorar”
“Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” 2 Corintios 3:16-17.
Cuando pensamos en libertad viene a nuestra mente la escena de una persona en una cárcel, encadenada, con ganas de salir, y queriendo hacer las cosas que no puede, al final un héroe viene, le libera, y le agradece con todas sus ganas. Quienes pasan por esto a veces lloran, a veces gritan, a veces aplauden, pero nunca he visto a un héroe que diga, no griten, no aplaudan, no hagan revoloteo, casi todos dicen que no lo merecen, pero nadie detiene el evento o reconocimiento.
Esdras 3 nos cuenta la historia de restauración de altar, del culto, de los cimientos del nuevo templo, y dice que todos estaban alabando, cantando y glorificando al Señor: “porque para siempre es su misericordia… y todo el pueblo aclamaba con júbilo” (Esdras 3:11).
Dicen los orientales que el mal del mexicano es que venimos a Dios (o al templo) para pedirle, no para ofrecerle. Así que la actitud de recibir nos tiene atados esperando qué nos darán hoy, qué hará Dios por mi hoy, siendo que Él ya ha hecho todo por nosotros, bendiciéndonos, sustentándonos, guiándonos… ahí radica la diferencia, deberíamos venir a ofrecerle nuestro agradecimiento porque sus misericordias son nuevas cada día, deberíamos venir con una actitud renovada a decirle todas las cosas bonitas que él debería de recibir; como cuando quieres a alguien, pero nunca se lo dices. ¿Cómo va a saber esa persona que la quieres o lo que sientes por ella si nunca se lo dices?
Así que, la próxima ves que llegues a la congregación , cierra tus ojos, levanta tu voz, dile que lo quieres, dile que lo amas, dile todo lo que sientes por él, dile todas las cosas por las que estás agradecido, recuerda tu libertad, recuerda que él está ahí, junto a ti, disfruta su cercanía, dile cómo te sientes, lo que te duele, tu necesidad y llora en su presencia, pues El te escucha, quiere tener una relación contigo. Recuerda que te amó tanto que te libertó con su preciosa sangre y que eres libre para amarle, glorificarle, y alabarle.
Miguel Angel Juárez Herrera
Miembro del Grupo “De Corazón Acústico”, ICBG
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