Lo más normal es crecer
“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Romanos 6:14
Para estas alturas de nuestra campaña, ya debes estar muy familiarizado con lo que la verdadera libertad implica desde un punto de vista bíblico. Pero, ¿en qué sentido podemos entender la frase del día de hoy, “libres para madurar”?
Cuando de bebés se trata (especialmente nuestros propios bebés), lo más normal es poder observar en ellos un desarrollo, una maduración tanto física como intelectual. ¿Cuál sería tu reacción si tuvieras un hijo que está por cumplir diez años de edad y solo mide 70 cm. de estatura, pesa 9 kg. y sólo sabe decir “gu-gu, ta-ta”? En la Biblia, he podido encontrar una estrecha relación entre el crecimiento y la madurez. Fíjate por ejemplo en Lucas 2:52, “Jesús crecía en sabiduría y en estatura”, y qué me dices de Hebreos 5:14, “…pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez”. Pero el versículo que a mi juicio respalda de una manera más clara esta idea es Efesios 4:13, “De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.” La palabra griega para “perfecto” en este versículo expresa e implica “madurez.” Pablo está diciendo que tú y yo debemos llegar a un nivel de carácter maduro que se pueda equiparar con la estatura de Cristo.
Dios quiere que tú y yo crezcamos, ¡de eso no hay duda! Pero el proceso de crecimiento para madurar incluye también períodos de “libertad.” Períodos en los que Dios te deja “libre” para que madures al esforzarte por tus propios medios. Recuerdo la anécdota del niño y el capullo del que estaba a punto de salir una bella mariposa. Al ver este niño los esfuerzos desesperados de aquella mariposa por librarse de aquél estrecho capullo, se acercó con las mejores intenciones para “ayudar” a la mariposa a salir de su “prisión” y empezó a romper las paredes del capullo hasta que la mariposa quedó completamente libre. Pero la triste sorpresa de aquél niño fue grande al ver que la mariposa cayó al piso completamente atrofiada de sus alas inmaduras que no tuvieron que esforzarse y ejercitarse por salir de aquél capullo que la contenía. De la misma manera, el Señor en ocasiones te deja libre para que madures. Pero algo más poderoso está implícito en nuestro versículo de hoy. Con el derramamiento de su bendita sangre, su muerte redentora y su resurrección, Cristo nos ha dado libertad del pecado. Ya no nos juzga a la luz de la ley y podemos vivir libres bajo Su gracia salvadora.
¡Hoy te desafío para que hagas tuyo este versículo! Recuerda que Cristo venció la muerte y te ha dado vida eterna y libertad del pecado. ¡Ahora puedes vivir bajo Su bendita gracia! ¡Estás listo y equipado para madurar en esta bella y poderosa libertad! ¡Aprovéchala al máximo desde hoy!
Juan Carlos Otero Hernández
Pastor invitado, ICBG
No hay comentarios.:
Publicar un comentario