El quebrantamiento: la vía rápida hacia la madurez espiritual
Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. (Isaías 40:31)
Este pasaje bíblico nos alienta. Es la promesa de que en cualquier lucha, en cualquier situación dolorosa o que lleva nuestra resistencia al límite y donde no encontramos una solución, podremos ser bendecidos por Dios al recibir nuevas fuerzas para continuar adelante. ¿Estás caído, quebrantado, estás tan cansado que ya no puedes caminar? “Ven a mí, dice nuestro Señor, ven a mí que yo te haré descansar” (Mateo 11:28), confía en mí y yo te daré alivio, reposo, y nuevas fuerzas. Serás como las águilas que pueden volar largas distancias sin cansarse; sin mayor esfuerzo caminarás, ¡correrás sin fatigarte más!
Con los años he acuñado una frase que dice: “El quebrantamiento es la vía rápida hacia la madurez espiritual”. Pues es en ese momento difícil, que buscamos a Dios y para algunos de nosotros esto pareciera ser la última opción, debiendo ser la primera. Dios nos conoce y sabe que a veces no vamos a acudir a El y no vamos a acordarnos que tenemos un Dios grande que puede desde un principio tomar el control de la situación. El nos espera pacientemente hasta que estemos listos (quebrantados) para acercamos a su presencia humildemente y entonces, nos renueva, nos da nuevas fuerzas. No siempre necesitaremos ser quebrantados, sino hasta que aprendamos la lección y entendamos lo que Dios nos dice en este pasaje.
La madurez espiritual no es algo que sucede automáticamente, un día somos un cristiano cualquiera y al siguiente ya crecimos. En la realidad no funciona así. Es algo paulatino, es un proceso y mientras más tiempo pases cerca de Dios, orando y meditando en su Palabra, mientras más tiempo dediques a estar con El, en su presencia, más serás transformado a la imagen de Cristo y más te parecerás a El en tu forma de pensar y de enfrentar la vida: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).
Es cuando confiamos en El y acudimos a El que somos transformados y se manifiesta su gloria a través de nuestras vidas. Es en nuestra intimidad con Dios donde encontraremos la fuerza para hacer lo que Dios nos esta indicando y al hacerlo no desmayaremos, sino que como las águilas, podremos volar con fuerza y durante el tiempo que sea necesario sin cansarnos, podremos caminar sin fatigarnos a pesar de que sea una larga distancia. Es únicamente en sus fuerzas que podemos hacerlo, es solo bajo su protección que lo lograremos. Si esperamos en El, si buscamos a nuestro Señor y si acudimos a El, nuestras fuerzas serán renovadas, y esta es una bendición especial para todos los que se han agotado, un punto en el cual, muy probablemente no podríamos continuar. Es cuestión de una decisión: Renunciar o recurrir a Dios para tomar fuerzas en El. ¿Qué harás tú?
Alma Miriam Hernández Peinado
Líder de Discipulado, miembro del Equipo de Campaña, ICBG
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