El propósito de Dios en tu elección fue tu santidad
“Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada” 1 Crónicas 29:17a
El rey David sabía que Dios conoce nuestro corazón y se agrada por una vida de santidad; por esa razón pidió para su hijo Salomón un corazón perfecto (maduro) que le permitiera vivir de esa manera.
Cuando Jesús inició su ministerio público en Nazaret y leyó en la sinagoga el pasaje profético de Lucas 4:18-19 (Isaías 61:1-2),
“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.”
Manifestó el propósito de su misión, englobado en la ultima frase “proclamar, divulgar, publicar el Año agradable del Señor”, un año de Jubileo, como el descrito en Levítico 25:10 con énfasis en una vida de Santidad y Libertad, iniciando el proceso hacia una nueva Humanidad (el Reino de los Cielos se ha acercado) de la que ahora somos ciudadanos.
En este momento puedes pensar en la dificultad sin opción, de vivir una vida de Santidad hacia la perfección (madurez),
“a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
Es cierto que la Biblia muestra repetidamente que existe una “santidad sin la cual nadie verá al Señor“ y que la busquemos (Hebreos 12:14), sin embargo puedes estar seguro, confiado en el compromiso de Dios de Santificarnos. El es fiel, El lo hará. “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” (1 Tesalonicenses 5:23-24).
El propósito de Dios en tu elección fue tu santidad: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor” Efesios 1:4. El propósito de Dios al escogerte desde antes que nacieras fue tu santidad:”Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo” Romanos 8:29. El propósito de Dios en la muerte de su hijo fue tu santidad: “así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla” Efesios 5:26. El propósito de Dios en tu llamado fue tu santidad: “quien nos salvó y nos llamó con llamamiento santo” 1Timoteo 1:9.
Así que “viviendo en el año agradable del Señor” tenemos Libertad (confianza, seguridad) de seguir a la meta. Porque sabemos que somos amados con un amor omnipotente, eterno, que nos escoge, predestina, expía, nos llama, nos santifica y nos salva. Y podemos exclamar con gozo, “Dios es Fiel, El lo hará”.
Miguel Castro Caloca
Maestro y Líder de Matrimonios, ICBG
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