30 octubre 2009

DIA 27 Octubre 30

LIBRES PARA MINISTRAR
La libertad es un derecho y un privilegio


“Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Romanos 12:10-11).

La libertad es un derecho y un privilegio, pero la disfruta más aquel que por circunstancias de la vida su libertad se vio restringida conscientemente. Tal es el caso de un alto funcionario del Estado de Jalisco, el cual injustamente fue encarcelado como consecuencia de las explosiones del 22 de Abril de 1992 en la ciudad de Guadalajara. Después de pasar más de un año en prisión, al salir manifestó su alegría de recuperar aquello que no se había dado cuenta cuánto valía porque lo daba como un hecho: su libertad. Después de este suceso, dedicó parte de su tiempo y su peso político para ayudar a liberar a aquellos que conoció en prisión y que al igual que él, estaban injustamente ahí.

Pero aquellos que se han pasado parte de su vida encadenados al pecado sin darse cuenta, quizás ellos consideran que están libres, pues su mundo ha sido restringido desde su nacimiento y no conocen otra vida… ¡hasta que tienen un encuentro con Cristo! Si usted es de estos últimos, si ha recibido a Cristo como su Salvador personal, entonces usted se da cuenta que ha sido liberado del pecado y del poder de satanás por medio de la victoria de Cristo en la cruz. Las cadenas que lo mantenían atado ya no existen y entonces usted empieza a vivir la verdadera libertad.

Cómo poder demostrar nuestro agradecimiento al Señor por esa experiencia de libertad recién adquirida, cómo usar esa libertad que ahora experimenta, simplemente siga las instrucciones que se encuentran en el pasaje de hoy, el cual nos muestra los deberes de una vida en Cristo. Es entonces claro que como cristianos debemos volver nuestros ojos a nuestro prójimo más que a nosotros mismos. Al igual que aquel funcionario, ahora liberados, debemos de ayudar a aquellos que se encuentran en el calabozo de Satanás, envueltos en el pecado. Ya conocemos a Cristo, ahora si estamos en posibilidad de llevar el evangelio de salvación a quienes nos rodean, ministrándoles en cualquier circunstancia, sin importar donde nos encontremos. Como lo dice el versículo 11 de Romanos 12.

Ahora somos libres para ministrar, con interés y atención, llevando la palabra a los necesitados, sin importar el momento, no permitiendo que la pereza nos arrastre, con un espíritu ferviente el cual solo puede obtenerse por la gratitud que debemos demostrarle al Señor, ya que como termina ese versículo 11, lo que estamos haciendo es efectivamente servir al Señor, pues estaremos cumpliendo la gran comisión.

Queridos hermanos, gocemos de esa libertad que sólo el amor de Cristo ofrece, usando positivamente esa libertad ministrando a nuestro prójimo. Así también estaremos cumpliendo con el Gran Mandamiento, “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.


Jorge Sergio Chimal
Miembro del Coro “El Mesías” y miembro del equipo del 50 Aniversario, ICBG

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