29 octubre 2009

DIA 26 Octubre 29

LIBRES PARA SERVIR
Siervos en la tierra, grandes en el Reino

“Y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será el siervo de todos. Por que ni aun el hijo del hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Marcos 10:44-45 (NVI)

La naturaleza humana está llena de intereses egoístas, todos deseamos por naturaleza ser amos y no siervos, dominar y no ser dominados, ser jefes y no súbditos. Desde el inicio de la humanidad siempre ha existido una encarnizada lucha por el poder. Por eso, en toda su historia ha habido injusticia de los más fuertes sobre los mas débiles, imperios y dominios obligados que han distorsionado el plan de Dios para una sociedad sana.

En el aspecto espiritual es muy diferente, más bien, totalmente opuesto; la grandeza o la autoridad se obtiene siendo un siervo humilde de todos los demás. ¿Quieres ser grande en el Reino de Dios? Considera esto:

Necesitas ser siervo voluntario de todos. Debes estar dispuesto a cubrir espontáneamente las necesidades espirituales, emocionales y materiales de los que te rodean. Así lo hizo Bernabé (Hechos 4:36). También deberás ceder algunos de tus derechos por los demás en beneficio de ellos con sinceridad. Pablo es un buen ejemplo de ello (Hechos 4:36-37). Así mismo necesitas invertir tiempo y dinero para satisfacer el vacío que los otros tengan, según la voluntad de Dios, como “El Buen Samaritano (Lucas 10:25-37). Y debes hacerlo en amor sincero y en humildad para la gloria de Dios. Así lo hizo Felipe (Hechos 8:26-39).

Necesitas seguir el ejemplo de Jesucristo (el Hijo del Hombre) como siervo y soberano de la humanidad. Cristo, aunque se hizo totalmente humano nunca dejó de ser totalmente divino y fue un siervo humilde (Filipenses 2:5-8). El, aunque es el Rey de Reyes y Señor de Señores, no nació, ni vivió en palacios ostentosos, sino en un establo y fue un siervo manso (Apocalipsis 1:5). Nuestro Señor, aunque no cometió ningún pecado, murió en sustitución de todos los pecadores para salvarnos. Este es el mayor servicio que jamás ha existido (1 Pedro 2:21-24). Y Cristo, aunque es el Juez Supremo, también es nuestro abogado si le aceptamos como Señor y Salvador arrepentidos de pecado. ¡Qué gran siervo! (1 Juan 2:1-2).

Para ser grande en el Reino de Dios, para ser reconocido como autoridad espiritual, para aspirar a un galardón eterno y justo. Es necesario servir como lo hizo Cristo, seguir sus pasos, pisar donde pisó sin temor al Calvario humillante, seguirlo como el máximo ejemplo hasta la gloria celestial (Hebreos 13:20-21).

Héctor Correa Vázquez
Pastor principal

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