03 noviembre 2009

DIA 31 Noviembre 3

LIBRES PARA MINISTRAR
Libres del Egoísmo

“36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre,37 como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles” Hechos 4:36-37 (RV60)

Cuando hablamos de libertad por lo general viene a nuestra mente el rompimiento de ataduras, tal vez un preso libre, o una persona corriendo sin algún obstáculo.

La libertad verdadera es la que te da el Señor, cuando tú entregas tu vida sin reservas, El llena tu ser con Su Espíritu Santo y así estás preparado para vivir una vida de libertad plena; libre de ti mismo, para amar “libre del egoísmo”, aptos para ministrar cono lo hiciera el mismo Jesucristo, quien se despojó de sí mismo y tomó forma de siervo para servirte a ti y a mi. Piensa que por amor debes despojarte del egoísmo que te ata a tus necesidades, comodidades o al propio dolor y así, comenzar a ministrar a otros.

En Hechos 4:36:37, vemos como José, apodado Bernabé, con el poder liberador del Espíritu Santo se despojó de las comodidades y vio las necesidades del prójimo para así y estuvo dispuesto a compartir de los suyo para aquel prójimo que así lo necesitaba. Simplemente gozó de libertad al ministrar a los demás.

Ahora tú y yo tenemos ese poder para liberarnos del egoísmo y así somos capaces para ministrar a otros. No nos quedemos viviendo esperando que alguien venga y nos sirva, esperando lo que nos tengan que dar, y viendo la forma en cómo lo van a hacer. Sino por el contrario, tenemos que ponernos a pensar: ¿A quien puedo servir hoy? Servir es ministrar.

Hace 10 años una iglesia dejó a un lado sus horas de sueño y ministró mi vida y la de mi esposo. En una plataforma de urgencias, por más de 2 horas ministraron mi vida y la de muchos ahí presentes ajenos a la situación. Ese día fue de impacto para todas ellas y por su puesto para mí; esa iglesia es mi iglesia hoy en día y estoy segura que cada que se presenta una oportunidad de servicio lo sigue haciendo igual que en aquel entonces.

Únete a ese poder liberador y Ministra con lo que Dios te dio, esos dones, talentos y habilidades y úsalos en su nombre porque por Él, de Él y para Él fuimos creados. “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” Romanos 11:36.

Aída C. Vázquez
Líder de la Unión Femenil Misionera, ICBG

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