Libres para confiar en el Señor
“Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él” Lucas 8:39.
Hace algunos años me avisaron de una persona conocida que se encontraba enferma por lo que me dispuse para ir a visitarla al hospital en el que se encontraba internada. Después de escucharla, pude saber lo que le acontecía: su cuerpo estaba resintiendo los estragos de tratar de resolver problemas que no le correspondía solucionar. Al ser mamá de varios hijos (todos ellos ya adultos), trataba de controlar y evitar hasta cierto punto que ellos sufrieran las consecuencias de sus malas decisiones y en algunos casos, trataba de tomarlas por ellos. Estuve pensando en todo lo que me decía y cuando me dijo cual fue el diagnostico que emitió el doctor, le dije: “Bueno yo lo que veo es que estás tratando de solucionar la vida de tus hijos, sé que te preocupas pero hay cosas que no están a tu alcance cambiar.” Ella insistía, “bueno pero es que mi hija mayor tiene 3 hijos y su esposo la dejó, el menor de mis hijos tiene cáncer y tiene que seguir un tratamiento muy estricto, el otro de mis hijos está enfermo de hepatitis y no se quiere atender, y los otros dos varones se encuentran en Estados Unidos y también tienen problemas.” “Bueno”, le respondí, “dime qué puedes hacer por cada uno, lo mejor para ellos, es… ¡Ponerlos en las manos de Dios!”
Después le plantee el siguiente supuesto: “Imagina que Cristo, en Lucas 24, después de resucitar les hubiera dicho a sus discípulos, “creo que no me voy a poder ir, porque si lo hago, ustedes solos no se podrán poner de acuerdo, además, no van a saber predicar como yo lo hice y cuando venga Saulo ¡solo yo lo voy a poder convencer!” Pero sabemos que no fue así, Cristo les manifestó que el debía ascender, y que enviaría a un Consolador, lo que cumpliría la promesa de su Padre. Y ellos se quedaron en Jerusalén, esperando se cumpliera esa promesa. Lo mejor de todo es que fueron libres para hacerlo, y lo hicieron confiados en El. “Tú debes permitir que tus hijos sean libres de tomar sus decisiones, aunque si les debes advertir que deberán de sufrir las consecuencias y solo ellos deben afrontarlas, pero tú, solo debes de confiar en Dios. Así como lo hizo Cristo.”
Roberto Pedraza
Director del Centro de Entrenamiento para Sembradores de Iglesias, ICBG
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