Si tan solo pudiéramos contemplarla desde la perspectiva de Dios
“17 Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor.18 Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos,19 y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos” Efesios 1:17-19a (NVI)
Cada que tengo la oportunidad de viajar me gusta disfrutar del paisaje. No importa si voy por tierra, mar o aire, siempre es hermoso contemplar la creación de nuestro Dios. Hace unos días viajé en avión a Estados Unidos. Iba gozando del azul del cielo en combinación con las nubes brillantes, alabando a Dios y meditando en Su Palabra. Entonces me sentí impulsado a orar así, “Señor, llévame a donde más me necesites.”
Al llegar al aeropuerto de Atlanta, los oficiales de migración no confiaron mucho en mis motivos para entrar a su país, así que me pasaron a una sala especial en donde fui interrogado por el tiempo suficiente como para que mi vuelo de conexión a Chicago ¡se fuera sin mí! Mientras corría al módulo de atención de la línea aérea para saber qué iba a pasar conmigo, dentro de mí me reía y oraba, “¡Señor! Lo que te dije hace rato era broma. ¡No tenías que tomártelo tan a pecho!” ¡Ja! ¡Claro que no dije eso! Le dije, “¡Bendito seas, Señor! ¡Seguro que tú tienes un itinerario mejor para mi viaje!”
¡Qué diferente se tornaría la visión de nuestros problemas y de la vida misma si tan solo pudiéramos contemplarla desde la perspectiva de Dios! Pablo oraba para que los cristianos de Éfeso tuvieran una nueva perspectiva de la vida y de la eternidad. El Señor pensando en ti y en mi, movió al apóstol a escribir esta maravillosa petición. ¿Cómo puedes mostrar confianza, paz y gozo en cualquier circunstancia de la vida?
Primero, conoce mejor a Dios. Es la grandeza de nuestro Creador la que nos da una perspectiva totalmente distinta de cada problema y de cada momento de la vida. Segundo, confía en que los propósitos de Dios serán cumplidos. El motivo por el cual te escogió será realizado. Tercero, comprende cuán valiosa es tu vida para el Señor. ¡El te ve como parte de Su herencia! Y finalmente, vive creyendo en que el poder de Dios llegado el momento, se manifestará a tu favor. ¿Verdad que así cambia la cosa?
Termina la lectura de este día apropiándote de esta hermosa oración. ¡Abre mis ojos para ver mi vida desde tu perspectiva, amado Señor!
Miguel Angel Otero Hernández
Pastor de Educación, ICBG
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