NUESTRA HERENCIA
Seremos levantados por nuestro Dios
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” Mateo 5:3- 4
Estos versículos nos hablan de la gran recompensa y bendición que tenemos al ser hijos de Dios; no debemos temer porque no estamos solos. Nos dice que debemos tener completa dependencia de El, sin temor a nada, viviendo con humildad confiados en su gracia. Mateo se refiere a la pobreza de Espíritu, no solo a los que han sido derrotados o vencidos en su economía, sino a aquellos que viven quebrantados por su condición espiritual.
La pobreza en este texto, para los cristianos, consiste en una libertad del corazón, en un desprendimiento de personas u objetos, para crecer en el amor de Dios. Es la actitud que resulta de practicar el amor y de poner a Dios antes que a nosotros mismos. Dejando a Dios con el centro de nuestra vida, dejando atrás lo que nos impide servirle con gozo y humildad. Esta dependencia de Dios, este desprendimiento, ésta actitud de sometimiento a la voluntad de Dios, tiene una recompensa, dice el texto “de ellos es el reino de los cielo”. Esto también lo leemos en Salmos 51:17 donde leemos que al corazón contrito y humillado no despreciará Dios. Si buscáramos una condición o posición idónea para ser escuchados por Dios, si pudiéramos descifrar cual es la llave secreta que nos puede abrir el cielo, sería ésta condición espiritual en la que somos completamente dependientes de Dios y estamos absolutamente dispuestos a aceptar su voluntad, sea cual sea.
Estos versículos también nos muestran que aquellos que se sienten devastados, serán levantados por nuestro Dios. Algunas veces nos toca vivir situaciones que nos doblegan y nos duelen, llegamos a pensar que Dios se ha ido de nosotros, que es injusto. Pero Dios no se equivoca y El tiene un plan perfecto para cada situación que vivimos, El nos dice a través de estos versículos que es de El de quién recibiremos consuelo. ¡Y no hay consuelo más grande que el que podemos recibir de Dios! El puede curar nuestras heridas, nos limpia para volver a caminar con la seguridad de que contamos con su amor. Es Dios quien nos da la fortaleza para poder seguir dando testimonio de que aún en el dolor y la confusión podemos sentirnos confiados en El, amados por El y más fuertes en nuestro Glorioso Padre.
Nuestra dependencia y seguridad en El debe ser tal, que podríamos caminar por fe, sin miedo ni temor a nada, sabiendo que El está aquí para reconfortarnos. Que aún las lágrimas más amargas y tristes son borradas de nuestro rostro y vida, por el gran amor de Dios hacia nosotros. Nos habla de la bendición de su reino y de recibir consuelo, de que caminemos confiados hacia delante sirviendo a nuestro Dios, sabiendo que El está cerca y que nos fortalecerá, pase lo que pase.
Cecilia Pérez González
Integrante del Coro “El Mesías”, ICBG
No hay comentarios.:
Publicar un comentario